jueves, 31 de diciembre de 2009

PARA TI




A ti lector,


que llegaste a este blog por casualidad y decidiste regresar de vez en cuando,



y a ti,


que por amistad te informé un día de este pequeño proyecto sobre un infinito fondo blanco,

a vosotros todos,



los que acogisteis con cariño alguno de mis escritos y los que a veces discrepáis con lo que escribo.


Quiero enviaros hoy mi más caluroso abrazo virtual y llegar así a cualquier lugar del mundo donde os encontréis esta noche vieja…


Pero también, desearos



que en el año 2010 rescatéis sin miedo, alguno de aquellos valientes sueños de cuando fuisteis niños y nada ni nadie os impendía imaginar que las cosas importantes estarían siempre junto a vosotros.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Las luces azules de Dios

CUENTO DE NAVIDAD PARA NIÑOS Y MAYORES
Esto que te voy a contar no es en absoluto una historia real. Y no es una historia real porque no ha sucedido nunca, hasta ahora. Pero tu, que eres un niño todavía y posees la cualidad de la imaginación, puedes permitirte pensar, qué pasaría si la historia que voy a contarte sucediese realmente por ejemplo, esta Navidad…


Escucha;




ABCDEFGHIJKLMNÑOPQRSTUVWXYZ abcdefghijklmnñopqrstuvwxyz

Estaba Dios hace unos pocos días observando atentamente el mundo desde el cielo, y caminaba de un lado a otro con la cabeza baja, pensando en todos y cada uno de sus hijos….
Recordó entonces el momento en el que tomó la decisión de crear al hombre y hacerlo libre. De ese modo le dió la responsabilidad y la capacidad de poder elegir qué hacer con su vida. Pero algo al cabo de los miles de años, no estaba saliendo tan bien como él había querido, pese a ser Dios y desearlo de verdad.
Los hombres andaban por ahí abajo en su planeta, confundidos y cada vez más tristes mientras que la tierra parecía un tanto enferma. Muchas personas lo sabían pero eran muy pocas las que trataban de cambiar la situación. Y entre tanto desconcierto, se sucedían guerras, hambruna, inundaciones, crisis financieras… Y tal vez por eso la luz del mundo se iba apagando.
A pesar de todo, Dios seguía confiando en la capacidad de amor de los hombres y en su libertad para poder llevar acabo las mejores elecciones.
Todos los años, observaba atentamente cómo algunas personas se esforzaban por celebrar la llegada de su hijo a la tierra trantando además de continuar durante el resto del año, viviendo el mensaje de amor y esperanza que Jesús nos trajo, con su nacimiento.
Sin embargo, tenía que admitir que no siempre los hombres eran capaces de conseguir los mejores resultados de sus buenas acciones.
Dios, desde su cielo, podía ver esa gran sombra que se cernía sobre la tierra, pero a la vez, distinguía las miles de diminutas luces azules repartidas por todo el planeta.
Dios que desde luego, lo sabe todo, sabía perfectamente porqué brillaban todas esas luces , y sentía lástima al pensar, que muchos de los habitantes del planeta tierra, nunca las habían visto pese a tenerlas muy muy cerca y ser tan bonitas.
Así que se quedó sentando durante unos minutos, rodeado de un inmenso silencio, mientras tomaba una importante decisión. Aquel año y sin que sentase precedente, bajaría a darse un paseo por la tierra...”


Y en esta parte del cuento es donde entras tú.

Es posible entoces que Dios nos visite esta Navidad, y si lo hace es desde luego para ir en busca de esas diminutas luces azules, que tan bien conoce por haber sido antes de su alumbramiento en la tierra, lo más parecido a un ángel.
Voy a revelarte un secreto, aunque los mayores no lo sepan o no te lo hayan dicho nunca, se dice que los niños fueron amigos de los Ángeles antes de llegar a la tierra y todavía conservan las cualidades que aprendieron de ellos. Tú por ejemplo, sin ir más lejos, las tienes. Te lo aseguro.


Así que ahora y para comprobarlo cierra los ojos (aunque mejor espera a llegar al punto) y vete con tu imaginación hacia un cielo muy oscuro formado por un montón de letras de todos los tamaños y de brillantes colores. ¿Lo ves ya?
(Pues, ¡Acuérdate de abrir los ojos para seguir leyendo!)

Observa entonces de nuevo, todas esas letras misteriosas que se mueven de un lado al otro, del cielo, como si bailaran. Muy suavemente, estira la mano y coge una rápidamente. ¿La has atrapado? ¡BIEN..! (Si no has podido coger ninguna no te preocupes, vuelve a intentarlo). Si hace mucho que no utilizas la imaginación, puede que te cueste un poco.

Durante el próximo año tienes una misión muy importante, aunque seas un niño, y además, solo tú puedes llevarla a cabo.

Durante el año 2010 serás el Guardián Celestial en la tierra, de la letra que has elegido….
Todo el mundo te reconocerá cuando te mire a los ojos. Y al verte a ti, podrán recordar una cualidad angelical que tiene mucho sentido para conseguir cambiar el mundo. (Recuerda que ninguna buena acción es pequeña)
Como este año eres un Guardián Celestial decide entonces, cual de todos quieres ser. Me explico: Si por ejemplo has atrapado una A, puedes elegir ser el Guardián del Amor, o el de la Alegría, o el de la Armonía, si atrapaste una H puedes decidir ser el de la Honestidad, si lo que atrapaste fue una C, puedes elegir por ejemplo... entre ser el guardián del Cariño o el de la Compresión. (Recuerda que puedes elegir entre 27 letras más o menos y que el mundo las necesita todas).

Dios ha visto tu luz azul brillar, y ahora solo tienes que ayudarnos a los mayores a recuperar la nuestra, pues con la edad nos vamos volviendo un tanto desmemoriados y cortos de vista (Pero hasta eso, puede tener solución).

No te preocupes, es mas sencillo de lo que parece, verás;
si has elegido la A de Alegría, durante el próximo año solo tienes que mostrarte alegre tan a menudo como puedas. ¿Ves como no es tan dificil? Si has elegido la C de comprensión, puedes mostrarte compresivo cuando alguien no reaccione como tu esperas, si la afortunada fue la G y eliges Generosidad, seguro que encuentras muchas cosas que ofrecer a los demás, como un poquito de tu tiempo o de tu ayuda, sin esperar siempre a que te la pidan. ¿Verdad que sí es posible cambiar el mundo?. Vale, vale, puede que sea un poquito difícil al principio, pero sois muchos niños y Dios está siempre muy cerca de vosotros para ayudar.
Seguro que si te sientes capaz de convertirte en un guardián celestial de las letras es porque sientes también que la Navidad es un tiempo mágico, tan mágico que de él pueden nacer los mejores propósitos para el resto del año.

Así que si crees en esta historia, y en el asombroso poder de los niños para cambiar el mundo cuéntasela a tus amigos para que ellos atrapen su propia letra y cada vez seamos más los mayores que podamos ver esa luz azul que brilla en cada corazón y tal vez incluso podamos encender de nuevo la nuestra.
Seguro que Dios ya se siente orgulloso de ti, así que imagina que contento se pondrá si le hechas un mano esta navidad.

*Pd: si eres del tipo olvidadizo prueba entonces a hacer lo siguiente:

· Elige una LETRA
· DIBÚJALA todo lo grande que quieras.
· RECORTA la silueta
· DECÓRALA (pinta, pega, dibuja dentro…)
· Después escribe dentro tu nombre y el mensaje en el lugar que prefieras de la letra: Cariño,
Diversión, Dulzura…
· Ponle unas alas y cuélgala de tu árbol de navidad o de tu habitación
.

Firmado: El viejo guardian celestial de la letra I:) Imaginación


jueves, 26 de noviembre de 2009

Le dije que le amaba





  • El
Le dije que le amaba, pero ¿cómo no amarla?
si cuando el sol se apaga sus ojos más me buscan.
Le dije muchas cosas que apenas ya recuerdo,
y en cada despedida dejé rodar mis lágrimas.
Te digo que la quise como se quiere entonces,
cuando apenas se sabe, ni se quiere saber.
Coleccioné sus besos, los abrazos intensos,
guardé como un tesoro las caricias más díscolas
y me entregué sin miedo a una historia difícil.
Pero el tiempo ha pasado llevándoselo todo
en mis ojos la luna apenas se ilumina,
y la noche no acaba al empezar el día.
Le dije que le amaba, pero ¡cómo no amarla!
si aunque no la desee sus ojos aún me buscan.
Pero no tengo nada que pueda ya ofrecerle,
me he quedado vacío, de amor y de palabras
de gestos que acompañen lo que ella más desea.
Tal vez por eso busco el momento imperfecto,
ese instante valiente que acompañe mi pena,
cuando pueda decirle sin miedo a equivocarme,
ya no te quiero niña, ¡pero cuánto te quise!.

  • Ella

Sobre el azul del cielo dibujo margaritas,
dejando que sus pétalos el viento se los lleve.
El mismo que me roza robándome caricias,
me cuenta que no tengo, su amor junto a mi boca.
Pero cuando le veo, pasar junto a mi lado
mirándome a los ojos, fingiendo que me ve,
mi corazón palpita con miedo a detenerse.
A veces me pregunto, perdida entre recuerdos,
porqué le quiero tanto, si él ya no me ama.
Me dijo que amaba, juro que me lo dijo,
cogidos de la mano anduvimos un rato,
tumbados entre hojas dormimos los silencios,
mantuvimos helado ese instante imposible.
Pensé que me hablaría, que por fin sus palabras
sonarían sinceras como el agua de lluvia
que escucho en las tormentas,
cuando llega rompiendo junto a mi corazón.
Pero él nada me dijo y yo no pregunté,
aun me quedan los pétalos que el viento no tiró,
y es por eso que sueño e imagino que tengo
en mi mano su amor. Si lo ves y me entiendes
dile que yo le quiero, que sé que no me quiere,
que por eso le dejo, hoy libre el corazón.






miércoles, 18 de noviembre de 2009

Emily y Taylor Mittchel





Emily Mitchell es la madre de Taylor Mitchell una jovencísima cantante de Folk Canadiense que ha muerto recientemente debido a los ataques de unos coyotes mientras hacía acampada en uno de esos grandiosos y muy imponentes bosques canadienses, en el Parque Nacional de Cap Breton. La noticia ha sido publicada en medios nacionales españoles, hace ya unos días. Pero la carta que Emily escribe, para leer el funeral de su hija Taylor me llegó buscando referencias de los principales periódicos canadienses para un trabajo escolar de mi hija. Ya saben,( buscándole atajos que eviten excusas que la lleven hasta el tuenti cuando no debe). Es una suerte haber pasado por esa dirección de internet en mi búsqueda particular.
Me gusta leer cosas importantes aunque me duelan, cosas que me recuerden quien es el hombre en la tierra. Me gusta no perder ese norte, el único norte en realidad. Porque a veces uno tomaría el camino del sur cuando las cosa se ponen feas, e iría a refugiarse al calor de los colores y la alegría, desearía supongo que no existiese un norte inhóspito y frío. Pero el blanco existe porque hay un negro, ¿se imaginan escribir en negro sobre fondo negro? si le hemos puesto una palabra al dolor es también porque existe otra para el placer. En este cosmos infinito todo necesita de su contrario, al menos para ser comprendido, supongo.
Me alegra mucho haber leído la carta de Emily a quien desde aquí le envío mis condolencias virtuales por si fuera verdad que la energía viaja a través del pensamiento y es por eso que la traigo al blog.


Que Emily diga de su hija :“Taylor 'was my shining light, my baby, my confidante and best friend,”' no sorprende pero por supuesto emociona. Mitchell agradece en el inicio de su carta, como buena Canadiense, la cooperación de todas las personas que hicieron lo posible por salvar a Taylor aquel día y el apoyo de todas aquellas que le han enviado sus condolencias. Esto es lo que distingue a las personas grandes de las diminutas. Recuerdo a Tagore al leerlo y me parece que a Emily sus lágrimas no le impiden ver las estrellas.
Al tratarse de un suceso que ahora llamaríamos “mediático” Emily se ve en la necesidad supongo de aclarar algunos aspectos de las circunstancias que han rodeado la muerte de su hija y hace saber a quien quiera entenderlo que su hija : “was a seasoned naturalist and well versed in wilderness camping. She loved the woods and had a deep affinity for their beauty and serenity”. Y después añade con una sencillez y resignación admirable: “Tragically it was her time to be taken from us so soon”.
Tal vez Emily sea una persona religiosa o tal vez no, pero es desde luego de una gran categoría emocional y personal.
En esta especie de estado de sitio que vivimos donde se nos quiere hacer creer que el fin único del estado no es prevenir bajo sanción por recaudar, sino el evitar que nosotros pequeños analfabetos muramos atropellados, escachados, ahogados o despeñados, resulta llamativo que haya ciudadanos que en algún lugar del mundo sean coherentes y un estado que no le pase una factura por imprudente.
Y es que la vida es muy complicada y frágil. Cualquier intento de bonhomía por parte de nuestras leyes está bien pero tiene sus consecuencias y a veces produce paradojas extrañas.
Por ejemplo, hemos recibido la buena noticia de que se ha disminuido el número de fallecidos en accidentes de tráfico. Nadie se atreve a decir que esto sea una mala noticia porque no lo es. Sin embargo esta buena noticia ha hecho disminuir considerablemente el número de órganos disponibles para trasplantar a personas que sin ellos morirán. Es complicada la vida ¿no? Si nos preguntan si queremos morir en un accidente decimos que no. Sea cual sea. Pero si mañana uno de nuestros órganos vitales falla o le falla a un ser querido, lo que deseamos es un trasplante (y para eso alguien tiene que morir). Que Dios no nos lo pone fácil, es cierto. Que a veces no es posible argumentarlo todo también. En nuestro país, se gesta una nueva ley para reducir el número de muertes entre los peatones, y que obligará a los conductores a circular por ciudad a la velocidad de una bicicleta que es más o menos 30 por hora cuando vamos de paseo, no sé si llega siquiera a ejercicio moderado. Pero recaudar está mejor que enseñar al peatón que por la calzada pasan los vehículos y que aunque haya un paso de cebra, como que mejor mirar primero y cruzar después, mejor que investigar porque y por quién suben las falsas denuncias por atropellos, y por supuesto es mejor y más fácil que ser coherente y responsable y acabar con los puntos señalados en las estadísticas como negros. Estamos llegando a un punto donde la voracidad de la recaudación empieza a ser ilimitada y cualquier excusa es buena y asumida por el dócil ciudadano.

Hay dos formas de ver la vida en este sentido, una la de quienes quieren matar a los coyotes tras una excepción trágica de la naturaleza y otra la visión de la madre de Taylor que dice en sus propias palabras:
“We take a calculated risk when spending time in nature's fold -- it's the wildlife's terrain. When the decision had been made to kill the pack of coyotes, I clearly heard Taylor's voice say, "please don't, this is their space". She wouldn't have wanted their demise, especially as a result of her own. She was passionate about animals, was an environmentalist, and was also planning to volunteer at the Toronto Wildlife Centre in the coming months”

Es decir, la de quien entiende que el hombre que no asume sus propios riesgos y respeta el orden natural de las cosas, está alejándose del sentido de la vida.
Para Emily la vida de su hija fue “short but full and vibrant life” y todos los esfuerzos y mensajes que recibe, le ayudan a mantener viva la memoria de su hija.
“There will be a service and visitation, as well as a concert to celebrate her life and music”
Está claro que Emily es una madre al lado de la vida. Una madre herida por la dentellada de la muerte cerca de su propio corazón. Pero con coraje. Con actitudes así se comprende mejor porque el mundo ha sobrevivido a tantas catástrofes y de dónde ha sacado la fuerza para no rendirse ante tantas adversidades como ocurren. A lo mejor no todo está perdido.
¿Cuántas horas despreciamos tratando de amar a nuestros hijos de forma equivocada? ¿Cuántas esperando de la vida aquello que no puede darnos? No es que seamos en realidad tan lerdos, supongo, sino que nos falla a veces ese valor que hace falta para seguir confiando en que sí podemos. Hacer de cada minuto de vida un minuto memorable (Rae: digno de memoria).
Por eso pienso que los minutos dedicados a leer y comprender a Emily han sido para mí memorables.
Descanse en paz Taylor y ojalá Emily sea capaz de salir de todos y cada uno de los pozos emocionales que le quedan por vivir.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Diferentes por iguales



Te digo que no, que no lo quiero,
un país ideal que me lo de todo hecho
y estrangule mis sueños de idiota al despertarme.
No, no me sueltes altivo tu discurso de pares
si no tiene que ver con diferencias.
Porque yo soy distinta, la rara, obstinada y cabezota,
porque soy similar a ti que no me escuchas
y al otro y a ti, y a ti, que con descaro me insinúas
ser igual a alguien que no es nadie
y es tal vez, todos los otros.

No, no quiero para mí esa tierra prometida,
sin nadie que me doble en talento y en cordura.
No querré nunca, ya te lo digo,
ese mundo perfecto que me ofreces
cuando utópica es la meta que persigues y
gastadas del aliento cobarde, tus palabras.
Porque el hombre será siempre un misterio,
en su estructura física y su mente,
con una vida única en la tierra
mientras buscan el cielo un paraíso,
una escapada, un poco de ese amor
que le prometen o un punto de locura descarada.

No yo no lo quiero, ¿Y tu?
un balcón soleado a la vera ideológica
sin tormentas gestadas entre las negras nubes,
un lugar tan correcto o corrupto que ignore y no comprenda,
que el hombre es bueno y malo a veces,
que vivir, es sentir tu dolor al descubrir,
que no hay fuerza mayor que la que nace de un beso,
un abrazo o de un apretón de manos.
Porque tu libertad, mi libertad, la libertad,
no se anuncia callando en tinta negra impresa
o en miradas cautivas de un gesto que no llega,
ni en las urnas escépticas conteniendo unas siglas,
sino que viene siempre de adentro para afuera,
de unos labios que hablan para que alguien escuche,
de esa mano que abre un puño que golpea
sin tiento, ni sentido el destino de un hombre.

Porque tu eres distinto, el raro, obstinado y cabezota,
porque eres similar a mi que no te escucho
y al otro y a aquel, y a ese, que con descaro insinúa
ser igual a alguien que no es nadie y es tal vez, todos los otros.
Te digo entonces que no, que no te quedes
con ningún verso dicho si no es tuyo,
si no sientes que escucho cuando hablas
y entiendo sin dudar lo que me dices.
Porque la diferencia es a menudo
un valor que suma y enriquece,
cuando yo te respeto tu me comprendes
cuando yo te comprendo tu me respetas,
y juntos caminamos sin pisarnos
en un presente distinto y hacia un futuro posible,
donde cada cual recoja con justicia
los frutos ya maduros de su esfuerzo,
de aquella apuesta sinceramente pronunciada
bajo el árbol frondoso de la vida, y por la libertad.

martes, 10 de noviembre de 2009

Monólogo de un extraño personaje

Creo recordar que en ese tiempo yo tenía 38 años, el pelo ralo, y una barriga prominente, pero también un pasado imperfecto y un futuro incierto.
Desde entonces y después de un buen número de lunas, me gusta pensar que fui yo quien saltó de aquel barco a la deriva, que nadie, ni siquiera aquel cabrón, me empujo ese día por la popa y me lanzó sin cavilación al profundo océano que me recogió. Recuerdo también, que mientras trataba de salir a flote y en un estado de inconmensurable desesperación llegaban a mi memoria las líneas de consuelo que hallé en alguna de mis últimas lecturas.

“Aquel océano de dolor y desencanto se mostraría sin embargo, en sus profundidades con más luces que sombras. Halos de esperanza en su corriente marítima, disfrazados de minuto próximo, que me permitirían pese al deseo contrario de algunos, salir de nuevo a flote en dirección a esa luz, que me mostraba una segunda oportunidad”.

En alta mar, lejos de mi gente y de lo que había sido mi vida de escribano, es como me encontraba ese veinticuatro de Diciembre. A solo 30 millas del puerto al que necesitaba llegar para amarrar mi vida de nuevo.
Sentado en la popa de aquella vieja nave pensé que me bastaría con dejarme mecer por el canto de cualquier sirena que pusiese delante de mí una buena copa con la que brindar aquella tarde aciaga.
Desconocía que aquél día, se mostraría sarcástico bajo la apariencia de una tormenta de leve marejada, y fue por eso y no por otra cosa que bajé tambaleándome las escaleras de ese viejo galeón por última vez, y sin despedirme de quienes lo gobernaban les dije así, adiós para siempre. Dibujé, inevitablemente y sin ser consciente de ello, una nueva ruta marítima, lejos de los arrecifes y los piratas de noches oscuras. Una ruta que partiría desde mi propio personaje y me llevaría hasta donde me encuentro ahora, navegando de nuevo perdido entre miles de documentos en internet. Pero, ¿Quién podía saberlo?...
Este podía haber sido supongo el testimonio resumen de la ruta que recorrí aquellos meses, y que no llegó a un año. Desconozco las razones de que únicamente se narre en la novela mi primera tragedia, pero ya anticipo y reconozco aun considerándome un hombre enérgico, que durante ese tiempo en que imagine mi salvación eterna pude sentirme fuerte y frágil, libre y prisionero de un pasado que se empeñaba en regresar y al que yo quería definitivamente superar. Vencer sin olvidar, ese era mi lema. Pues ella, la mujer que me esclavizó y me hizo desear la muerte, era con total convencimiento, demasiado para mí.
Solía pensar que el dolor, como la alegría, se forja en nuestra piel, como los aros del tiempo en el tronco de los árboles ancianos que entregan su vida para hacer barcos desde donde saltar gente como yo. Perdedores afligidos antes de haber empezado a luchar en una causa propia, hombres sin ancla que creen ahogar sus penas en alcohol para no ahogarse ellos en cualquier charco nimio de un remoto lugar del mundo.
Así fue como estas memorias fueron llegando al teclado del ordenador que las escribió y que en su clic clap serenó mi alma para hacer del sinsentido de la situación algo tal vez hermoso. Suena rara esa palabra en la boca de un hombre. Más cuando yo entonces, apenas sabía nada de la fragilidad de la belleza, pues de ella conocía solo su insustituible poder de seducción y no perdía demasiado tiempo en analizar lo que tenía que perder, si al fin y al cabo no me había sido dado nunca como algo permanente.
Un conjunto pues, de líneas inexpertas que mi creador se empeñó en agrupar de este modo para que basándose en mi arriesgada vida amorosa, pudieran dar forma a una supuesta novela. Pero ¿puede haber interés en una novela acerca de un hombre corriente y triste como yo, siempre metido en azarosos líos de faldas?
Esta, no nos engañemos, nació para narrar la historia de una vida sin estridencias, dibujada sobre el intenso azul del mar, que captó los momentos más íntimos de un viaje hacia ese futuro incierto y que ahora ya lo ves, es como ese viejo barco anclado en el puerto de un pasado.
Soy un personaje inventado y materializado con la pluma fiel de algún escritor idealista y enamoradizo, tal vez italiano, o portugués, puede que español y he saltado de la novela a la realidad sin saber porqué y ahora muy a mi pesar, voy sin rumbo claro buscando a mi creador.
Después de haber vivido todas esas historias fracasadas y sarcásticas que él inventó para mí, quiero convencerle de que me haga aparecer en la novela, de un modo mucho más interesante, mucho más inconsciente y primario, menos reflexivo. No porque él sea un mal escritor, que seguro que no lo es, sino porque yo resulto ser un personaje demasiado claro y previsible y de ese insignificante modo, me pierdo en el anonimato de mi propia historia, porque he observado que nadie, excepto tal vez tu, se detiene a aprender mi nombre, siendo como soy sin embargo el protagonista indiscutible de la historia más triste jamás contada.
Por eso quiero que el autor revise los bocetos que mandó dibujar, donde aparezco con un aspecto tan poco agraciado y que sobre todas las cosas, aleje de mí el aburrimiento de un personaje que parece creado para ser colocado entre las sombras de un cuadro costumbrista del siglo pasado, donde son los otros los que se comen la hogaza más esponjosa.
Porque yo, recuérdenlo, soy José Pérez García, licenciado de la vida. Soy de este siglo, y mi personaje bien merece ser tratado de un modo mucho más actual. Por eso y no por otra razón quiero que el autor me dote de la frialdad de los carceleros que he conocido y de la elocuencia de los mentirosos, que me haga subir a diligencias que nunca se detengan donde se supone y me permita golpear hasta sangrar, hijos de puta que como yo, coleccionan éxitos y mujeres que son de otros. Porque yo, José, no soy un perdedor y tampoco un escribano idiota.
Podría ser todo lo que imagino, te lo aseguro. Han hecho de mí un navegante insulso, sin rasmia pero si me dieran la oportunidad, podría ser mucho más que un polizón de barco que cuenta barriles de ron y con cuyo contenido aumenta su barriga para al cabo de unos pocos capítulos ser con una patada en el culo lanzado, al mar.
Sobre las razones que concurrieron para hacer de mí un personaje novelado no creo que llegue a comprenderlas nunca pues es lo que tienen los personajes de ficción, que no están hechos para la comprensión sobre sí mismos.
No pierdo sin embargo la esperanza de encontrar un día al hombre o mujer que me inventó haciéndome parecer tan real, que ahora yo mismo me hallo en tamaña confusión.
De ahí estas líneas apresuradas lanzadas en la red por si alguno de ustedes puede encontrar a mi escritor y llevarle este mensaje garabateado sobre un ennegrecido y sucio barril de ron solo unos instantes antes, de ser arrojado al mar por segunda vez, para desayuno y alegría esta vez, de los tiburones blancos.
Si se topan con él en alguna cantina, díganle que bien pude haber encontrado a la mujer de mi vida, y no por ello dejar de vivir aventuras que merezcan unas cuantas líneas de importancia en su relato, porque ya estoy un poco arto de que me persigan maridos o amantes engañados y tenga en consecuencia que embarcar una y otra vez en navíos que nunca sé donde amarrarán. Aunque reconozco que bien mereció la pena conocerlas a todas, y le doy las gracias por ello, debió permitirme estar a la altura de la más interesante de todas las mujeres, Doña Alicia de Ventura, por quien ahora me encuentro en esta situación. Ni vivo, ni muerto. He dicho.

José Perez García, licenciado ya para siempre de su vida.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Dia de difuntos. Dia de quienes amamos.

Acompaño a mi madre y a mi marido hasta el cementerio. Digo acompaño, porque en realidad son ellos los que tiran de mí y yo la que voluntariamente voy. El puente de tres días hace que haya en el campo santo casi más policía que visitantes. Pero nadie puede negar que estos días se cumpla con la tradición. Son muchas las tumbas que hoy tienen flores frescas recién puestas. Observo a mi madre limpiar el bronce (tiene que ser ella quien lo haga) y echar agua a las flores, para después abrir con sumo cuidado los capullos casi cerrados de alguna de la flores.
Me admira. La importancia que le da al ramo, ese que casi ningún año se lo preparan exactamente como pidió y eso desde luego, la enfada un poco. A mí casi no me importa porque pienso que tiene un lugar donde dirigir la frustración de las ausencias y su sentida tristeza, y eso seguramente le hace bien.
A Dios gracias mis padres hicieron lo que podemos llamara un “agrupamiento familiar” hace unos cuantos años y esto nos facilita ahora mucho las cosas. Debieron pensar que si nos dejaban en herencia todas esas tumbas diseminadas por el cementerio no seríamos capaces de rendir el culto que merecen y se animaron a comprar una parcelita como morada para nuestro final en la tierra. Y aquí estamos adecentando el lugar y rezando.
Le pido a mi madre que enumere a que familiares tenemos ahí y desde luego son unos cuantos. Creo recordar que cada año le hago la misma pregunta. Me gusta supongo que ese día en concreto la responda es una forma sencilla de recordarlos a todos sus seres queridos en voz alta.
Tengo un hermano que se acostumbro de niño a ir al cementerio con mi madre y ahora para él, este lugar no le impresiona más que cualquier otro lugar tranquilo de nuestra ciudad.
Yo también recuerdo haber acompañado varias veces a mi madre a la tumba de uno de mis hermanos que murió siendo un niño y antes de que yo naciera, sin embargo eso no hizo que yo le perdiese el miedo a ese lugar. Pero cuando murió mi padre hace unos años, el cementerio dejó de ser para mí un lugar tan inhóspito, si bien no podría explicar porqué.
Por eso en días como hoy me dejo llevar junto a nuestros fallecidos, sin demasiado problema. Y aunque es bien cierto que siento el mismo respeto o recogimiento que cualquier otro día del año, acompañar a mi madre en su tradición, hace que luego me sienta una persona un poquito mejor.
No necesito esta tradición para recordar a mi padre, lo hago cada día de mi vida desde que me levanto. Pero a veces las tradiciones, supongo que sí necesitan de nosotros. Por eso escribo de ello en el día de Todos los santos, víspera de Difuntos. Para enviar mi cariño a todas las personas que como mi madre no olvidan a quienes les amaron.
Y aceptando la petición de Lourdes, una amiga que hace solo unos días, me sugirió que algún día colgase en el blog las últimas palabras que le escribí a mi padre, traigo hoy la carta más breve y sincera que jamás he escrito y que fue leída un catorce de febrero de hace cinco años en la abarrotada iglesia donde celebramos su funeral.
La traigo hoy hasta aquí pues, como recuerdo a quienes quisimos en un día como hoy cuando se apagó su luz y nos quedó todo su amor.



Querido papá,
Nosotros seguimos siendo aquí, seres en busca de la respuesta más difícil, y tratamos torpemente de aceptar la muerte para comprender mejor la vida.
Duele sentir que tu viaje iniciado, te aleja en apariencia de nosotros, pero consuela saber que ahora, envuelto entre las luces más hermosas, brillarás para siempre junto al
Gran Creador. (Dios recibe a sus hijos con amor inconmensurable y esa otra vida que ahora estrenas es simplemente paz).

A partir de hoy, regresarán a nosotros recuerdos entrañables y seguirás dándonos más de ti, a través de quienes te conocieron y supieron apreciarte.
Nos has dejado tu vida escrita de la mejor forma posible, con texturas, con colores, con volúmenes...
Ese y no otro, era el auténtico lenguaje de tu alegría, y de tu tristeza, volviéndola materia, simplemente la compartías.
Eras un sensible hombre de carácter, generoso y sabio, que nos permitió aprender con su ejemplo muchas cosas importantes de la vida.

FORTALEZA y SENSIBILIDAD para vivir creando, FORTALEZA y SENSIBILIDAD para aceptar tu ausencia.

Hoy todos nosotros, tu familia y tus amigos, te damos las gracias por haber sido sencillamente Luis.

Con la voz de tus nietos me despido y con ella te digo: te quiero mucho papá, cuidaremos de mamá.






“Todo vacío queda en su silencio,
y en mi vida un Goliat se hace mas fuerte.
Nada ocupa tu espacio, don creativo,
porque es nada y es todo tras tu partida.
Acostumbro a mi piel a no sentirte,
mejilla con mejilla, besos al aire,
me los devuelves todos sin remitente.
Alas de mariposa sobre mi llanto,
colores nunca vistos en polvo etéreo
formando un arco iris, hasta tu cielo.
Hoy siento tu regreso sobre mis días,
a veces de levante, a veces cierzo,
viento arremolinado sobre mi pena.
Respiro puro el aire de este paraje
donde todo parece casi perfecto,
mientras le pido a Dios y a las estrellas
que acompañen mis noches y sus temores,
pues convicta es la letra que me recuerda
lo frágil de un segundo con el que muere
toda una vida entera con sus amores.
Todo queda vacío con tu silencio,
y en mi vida un Goliat se hace presente”

viernes, 30 de octubre de 2009

Teatro: Corre niña corre.



Teatro breve y muy fácil para la noche de Halloween.

Para niños de once o doce años.



Un grupo de amigas se reúnen para pasar la noche de Halloween en el jardín de la casa de una de ellas.


Niña1: Segura de sí misma, arriesgada. Viste deportiva
Niña2: Amable, miedosa, simpática. Viste infantil
Niña3: Extrovertida, presumida. Viste moderna.
Niña4: Espontánea.

Se necesita: Tienda de campaña, radio, linterna, calabazas, velas, ordenador, móvil, bicicleta, disfraces, patinete, bote de colonia.


Se abre el telón y aparecen tres niñas en el jardín de una casa.

Niña uno: ¿Alguien sabe si va a venir Jana? (Bajando de su patinete después de dar unas vueltas).

Niña dos: Creo que no podía venir hasta las ocho. (Mirando el reloj de su móvil)

Niña tres: ¿Por qué no le envías un mensaje?

N2: No tengo mucha batería y además no me queda saldo, mejor esperamos a las ocho.

N3: Jana dijo que vendría en bicicleta, tal vez se haya caído. Creo que sus padres no sabían que venía. Mejor llamamos.

N2: ¡Claro que sus padres lo sabían! ¿Quieres esperar un poco? Es pronto. Jana está bien.

N3: Vale, vale…

N1: Bueno pues si vamos a pasar la noche de Hallowing en el jardín hay que empezar a montar la tienda

N2: ¿Alguien sabe para que sirven estos palos?

N3: ¿Para sujetar la tienda?

N2: Ya, quiero decir que cómo se colocan…

N1: Pues…¿No es tuya la tienda?

N2 (molesta): Ya, pero eso no quiere decir que sepa como montarla.

N3: ¿Y si esperamos a Jana? Ella seguro que sabe cómo se monta.

N1: Chicas, chicas será mejor que nos organicemos. A ver N2 pásame la tienda

N2: Toma, puede que no sea tan difícil.

N3: ¿Y si no la colocamos bien y se nos cae por la noche? ¡Podríamos asfixiarnos!

N1: (Mirándola raro) ¡ya te vale! ¿Cuántas neuronas crees que hacen falta para montar la tienda de campaña?

N3: (irónica) ¿Todas las que tienes tu? (haciendo el gesto de 1 con el dedo)

N2: Eh, chicas ¡dejadlo ya!


(N2 sube el volumen de la radio y se pone a cantar) N1 y N3 la siguen y juntas hacen un baile breve. Cuando acaba la canción. Siguen con la tienda.

N2:A este paso, podemos tardar horas en acabar, ¡empecemos de una vez!

N1: A ver, aquí están estos palos que tenemos supongo que juntar ¿Alguien ha traído celo por si acaso?

N2 y N3: (gritando) Noooo

N1: Es brooooma niñas, venga vamos… (las 3 niñas se ponen manos a la obra)

Se cierra el telón y cuando se abre de nuevo, aparece la tienda ya montada pero algo inclinada.


N1: ¿Qué os dije? Lo hemos hecho genial y nos han sobrado neuronas. Aunque también este palo.
(Chocan las manos para celebrarlo)

N2: ¡Me pido el fondo de la tienda! (se mete al fondo y se tumba)

N3: ¿Tienes miedo? (asomando la cabeza por la tienda)

N2: Bueno…es noche de Halloween. (las dos amigas salen de la tienda)

N3: ¿Y que piensas que va a pasar? ¿Qué las calabazas nos van a devorar???? (Acompaña el gesto con una calabaza)

N2: ¡Que graciosilla eres! ¡Menos mal que te tenemos a ti para ponerte en la entrada! Quiero decir…tu cabeza ¿Por qué es desmontable, no?
¿A que es buena idea? (N2 y N3 se hace gestos y acaban con una risa nerviosa)

N1: Lo haremos por sorteo. Nada de discutir. ¿Qué hora es?

N2: (Mirando el reloj) Las 8. ¿No debería estar Jana ya?

N3: A lo mejor no le dejan venir o está muerta… de mieeedooo…( Lo dice haciendo aspavientos hacia N2)

N1: Tiene razón, será mejor que la llamemos. (N2 le da el teléfono con gesto de fastidio).

N1: No lo coge.

N3: Pues habrá que empezar sin ella es muy tarde

N2: ¿Por qué tienes tanta prisa?

N3: Por que…¿he venido a divertirme?

N1: Bueno venga hemos de empezar a disfrazarnos o se nos hará tarde.

(Las niñas ponen música de nuevo y comienzan a disfrazarse, mientras cantan).

Se cierra el telón y cuándo se abre de nuevo aparecen las niñas medio disfrazadas

N2: ¿Habéis oído eso?

N3 y N1: ¿El qué?

N2 : Pues… eso, ese ruido

N1: Habrá sido el gato de la vecina

N3(Asustada) Pues no me gustan los gatos, dan mala suerte.

N1: Olvídate del pobre gato son almas en pena y necesarios en una noche de Hallowing
Por cierto N3 ¿Has traído el ordenador? A lo mejor Jana nos ha dejado un mensaje en el buzón de correo.

N2: (sigue vistiéndose mientras n3 enciende el ordenador)

N1: Nada, ¿Pero dónde se ha metido esa niña?

N3: Mientras viene ¿podemos ver la peli?

N1 y N2: Sí será lo mejor

N2: ¿estáis seguras de que no es de mucho miedo?

Las niñas sentadas dentro de la tienda en el suelo se ponen a ver la peli en el ordenador.
Se escucha la película de fondo y se ven las siluetas de las niñas dentro de tienda

N1,N2 y N3: (Gritan, y se lanzan exclamaciones de terror).

N2: (Levantándose) ¡Párala! No, no quiero ver más, me c.. de miedo.

N1: Vale, Vale salgamos fuera a ver si ha venido Jana.

Las niñas salen fuera de la tienda la bici de Jana está aparcada detrás de la tienda.

N2
¡Chicas Jana ha llegado está su bici aquí!

N1 N3: (Gritan mientras miran hacia todos los lados) ¿Jana? Contesta

N1: Vamos Jana, no tiene Gracia ¿Dónde estás? ¡Contesta!

N2: ¿Jana? No es divertido contesta…

N3: Vamos tía me estoy poniendo de los nervios..Jana ¿Quieres contestar?

N2: (Empezando a lloriquear) Ves, ¡seguro que le ha pasado algo…!

N1: Llámala de nuevo al móvil le dice a N1

(El móvil de Janna comienza a sonar Las chicas gritan).

N3: Jolín, Jolín, Jolín.

N2: Jana ¿Estas ahí?

N1: Vamos Jana no tiene gracias. Estamos preocupadas. Contesta

N3: (Cogiéndolo del suelo cerca de la bicicleta) ¡Aquí está su móvil!

N2: Definitivamente le ha pasado algo. Os lo dije. ¿Por qué no vamos a pedir ayuda?

Lan niñas corren a la puerta de salida del jardín de la casa.

N2: No se puede abrir. Os dije que tuvieseis cuidado con la cerradura.

N1: Déjame a mí. Nada.

N3: Pide ayuda con el móvil

N2: Mierda se acaba de quedar sin batería, ¡os dije que se estaba quedando sin batería!

N1: Pues llama con el de Jana. Dámelo.- Mierda está bloqueado. Se está haciendo de noche.

N2: ¿Y si la han secuestrado? ¿Y si esta muerta? ¡Dios mío!

N1: ¿Queréis tranquilizaros de una vez? Vamos a ver …

N3: Chicas ¡Eh visto algo! Una sombra… Me estoy poniendo de los nervios
(Coge a una de las amigas y se pone detrás de ella)

N2: Pues cómete un hueso de santo, a ver si te tranquiliza

N1: ¿No sabéis estar sin pelear? Bueno, vamos a respirar y a tranquilizarnos.
(Pensativa) Está la bici y está su móvil
N3: Tengo frío ¿Por qué no entramos en la tienda?

N2: ¿Y que pasa con Jana?

N1: shss Silencio. Estoy viendo una luz al otro lado de la puerta. Shhh

N3: Madre mía, madre mía ¿y si es el secuestrador de Jana?

N1: He dicho ¡Silencio! Que parecéis niñas de biberón.
N3 ¿has traído colonia?



N3: Si claro, y el pintauñas ¿Para que narices la quieres? Toma pero recuerda que es bastante cara…
N1: N3 Cuando se abra la puerta quiero que te quedes quieta.

N2: ¿y si en ved de un secuestrador es un asesino?

N3: ¿quieres tranquilizarte N2? No va a pasar nada.

N1: Será mejor N3 que me ayudes tu. Ven ponte aquí y quédate quieta. Cuando tire de ti te agachas. ¿Lo has entendido?

N3: Perfectamente.(Cara de pánico)

La puerta se abre y aparece el espectro que se dirige hacia ellas. N1le pega un tirón a N2 y dispara la colonia en los ojos del espectro

Espectro: ágg aggg aggg (Tose sin poder hablar. Las niñas se echan encima).

N1: Sujetadlo. ¿Dónde está Jana? Que has hecho con ella

Espectro: ¿Qué estáis haciendo? ¿Estáis locas o que?

(Las niñas se quedan estupefactas y sorprendidas, sueltan al espectro).

(Comienzan a reírse en un ataque casi histérico)

Espectro JANA: ¿Estáis locas? ¿Qué os pasa? Casi me dejáis ciega. ¿Por qué no lleváis vuestros disfraces?

N2: Creo que este año ya hemos tenido bastante Halloween.

Las niñas disfrazadas, hacen un baile de despedida.

Se cierra el telón y cuando se abre, aparecen tumbadas dentro de la tienda


N1: ¿Estáis todas bien?

Todas: Si…

N1: Felices sueños

Todas: ¿felices sueños…?

JANA: Tenemos toda la noche por delante, pasemos ya a pedir caramelos ¿Quién tiene mi móvil?

Se oye una voz lejana: yOOOOO

Entonces suena un móvil y todas gritan…

Fuera de la tienda se ve un espectro que camina por delante de la entrada…

Se cierra el telón. Se escuchan los aplausos.

martes, 27 de octubre de 2009

Rebeca juega a la oca

Rebeca es lo que muchos calificarían de una tirada, una anti sistema emocional que vive con su anarquía en una imaginada república independiente con sus cuatro gatos negros. Y esto claro, no tiene nada que ver con lo que Rebeca dice ser. Según ella misma, Rebeca es una pringada pegada a un sistema emocional establecido y encadenada a los fines ajenos, un peón insignificante del sistema de control impuesto, alguien alienado por la voracidad de la estupidez que le rodea. Mientras que los demás cuando la ven entrar se predisponen para competir con ella, lo que ella siente como realidad, es que no forma parte de ese juego.
Pero lo que siempre sucede es que le dan un cubilete y le obligan a formar parte de un sistema en espiral, donde se practica un interminable juego de la oca.
Una y otra vez, desde hace mucho tiempo, la tirada, la anti sistema emocional, cree que de nuevo el azar que hace golpear al dado dentro de su cubilete la llevará sin dilación a la casilla 31 y tendrá que dejar por enésima vez abandonada su ficha roja en la profundidad del pozo con la única opción de esperar a que alguien pase por ahí para poder salir. Son las reglas del juego. A Rebeca no le importa ser la ficha roja una y otra vez, incluso es capaz de jurar esto sin que la voz le tiemble.
Aunque bien mirado, ese juramento es precisamente lo que no entiende Rebeca de su realidad. ¿Por qué de una puñetera vez no abandona el color rojo?. Los otros, sus contrincantes, a menudo lanzan el dado con el beneplácito de la fortuna y de oca en oca y tiro porque me toca, siempre la sobrepasan.
Rebeca tiene un punto de inocencia aun por descubrir y es el mismo que tan imprudentemente le hace pensar que el problema es del color rojo de su ficha. Lleva tanto tiempo teniendo que llenar las horas de silencios que a nadie le importan, que a su alrededor se ha extendido la idea de que la roja vive de puta madre. Ella, cada vez más anti sistema y menos lerda todavía no ha explotado. Sigue con la dichosa partida, cada día de su vida cuestionándose solo lo justo. Sin pensar demasiado en una estrategia, no vaya a ser “que le salga bien gane y en consecuencia otro que no sea ella salga mal herido”..
Hace unos minutos que Rebeca siente un extraño hormigueo en el estómago, como si fuese una señal de que algo importante está a punto de suceder y acto seguido, se le ha erizado el bello de los brazos y ahora lo que siente es mucho, mucho frío. Pero lo ignora, porque de nuevo alguien ha llegado al pozo y ella ya pude volver a lanzar los dados. Se olvida rápido de ese frío húmedo, del miedo, de la oscuridad del pozo, de su soledad y reza antes de lanzar los dados pidiendo aun Dios que no sabe si existe, caer en una oca. Ignora porque desea tanto caer en una oca si tampoco es que tenga prisa, pero eso es de lo que se alegran el resto de la fichas cuando caen en esas casillas , o en la de dados a dados y tiro porque son cuadrados.
A veces Rebeca sí escucha los gritos que le lanzan el resto de la fichas sin motivo, cuando es ella quien cae en una oca o en un dado y le parece extraño que se dirijan a ella así, con tanta rabia, pero no encuentra la forma de terminar con algo que cree no depende de ella.
Rebeca hace lo que puede pero es incapaz de evitar que los demás murmuren con la idea de que una tía como ella, con esa pinta de tirada llena de tatuajes y piercings, es en realidad lo que se ve. Ella se pregunta qué quieren decir con eso,"que es, lo que se ve" pero hasta el día de hoy sigue sin concederle demasiada importancia, aunque reconoce que le duele un poco. Rebeca solo a veces y engañando a su intelecto, se considera posible ganadora y en consecuencia son pocas las ocasiones en las que tiene un subidón de esos, que parecen impulsarte hasta la luna, por eso cuando lo tiene, ella lo aprovecha para soplar en los dados y conseguir su mejor jugada. Pero como es tan breve lo que le dura ese pensamiento positivo a menudo los dados no la obedecen y entonces llega lo que más teme. El laberinto la devuelve a la casilla 30 cerca del maldito pozo de sus temores. Para regodeo y escándalo del resto de las fichas que parece que se crecen con cada desgracia que le ocurre. Pero a veces puede ser peor, de hecho caer en la 52 (la cárcel) te convierte de repente en delincuente, culpable sin juicio previo y eso a Rebeca le produce un gran desasosiego, porque no sabe de qué se le acusa, desconoce de qué horrible delito se tiene que defender. Y la espera de seis turnos se hace la mayoría de las veces interminable. Pero si hay algo que empieza a comprender a base de golpes emocionales es que tarde o temprano saldrá de esa casilla maldita, así es que de vez encuando imagina que es ella la que llega la primera y puede por fín abandonar para siempre ese extraño juego del que no recuerda cuando comenzó.

Pero nuestra Rebeca siempre vestida para el luto del alma e incluyendo su pintura negra en los labios y uñas, se cree tan poco que pueda llegar a ser alguna vez la ganadora en la partida, con apenas dieciséis años que su última tirada siempre la condena a la casilla 56 donde a veces una calavera, a veces la estampa de la muerte, la devuelve de nuevo a la casilla 1.
¡Lleva ya tantas vidas empezadas pese a su juventud!, que se siente cansada, como una vieja enjuta que carga con la leña que previamente ha cortado y transita por un camino helado. “Vamos Rebeca”, le dice una voz que no siempre reconoce, “estás en tu última tirada elige el momento adecuado para lanzar los dados…Vamos, puedes hacerlo, hoy puede ser tu gran día”.
Rebeca agita el cubilete rojo con fuerza, con determinación, con tanta determinación que se le escapa de la mano y el cubilete, con el dado que lo contenía, sobrevuelan por encima del tablero con su enorme oca dibujada en el centro. Rebeca palidece, el cubilete cae al suelo y el dado, el dado cae sobre el tablero rueda apresuradamente sobre él y cuando Rebeca y el resto de la fichas ya daban la jugada por perdida se detiene en una esquina. A los gritos del momento le sigue un denso silencio.
Todos los juagadores están mirando el dado y los puntos negros que aparecen en su cara. Silencio. Nadie dice nada. Nadie lo celebra. Tampoco Rebeca.
“Soy libre” susurra. Está asustada, ella es una “pringada”, incluso acepta lo de una “tirada” que es lo que siempre le han dicho, esa es su identidad. "¿Cómo va a vivir ahora fuera de ese juego emocional?". Pero ya no hay marcha atrás, Rebeca lo sabe, "una vez que pisas la casilla ganadora ya nada puede volver ser igual".
Rebeca se aleja dejando su ficha roja sobre el tablero. Titubea, no sabe si despedirse del resto de la fichas o rogarles que la dejen jugar de nuevo. ¡Todo es para ella ahora y de repente tan distinto y extraño!. Sale de la habitación y camina lentamente por un largo pasillo con cientos de puertas de colores a cada lado. Es la primera vez que está en un lugar así y no sabe donde le lleva. Rebeca, avanza y se aleja cada vez más del salón de juegos, se siente rara, ignora dónde se dirige y desconoce quién es en realidad Rebeca, ¿cómo se presentará ante los demás sean los que sean cuando se los encuentre? Se siente otra persona con sus ropajes negros y su piercing, con su tatuaje de la oca junto al número 56 por alguna, razón empieza a sentir que quiere expresarse de otro modo, quitarse ese tatuaje.
A lo lejos se escucha una música y de vez en cuando se percibe un aroma a chocolate y menta, pero Rebeca no se detiene a descubrir de donde viene, decide seguir avanzando hacia la música. Nunca antes había escuchado nada más hermoso. Rebeca sigue alejándose ahora con el paso ligero y el porte de una gacela que a nadie pertenece. El destino sí tenía algo diferente para ella después de todo. Y entonces, ríe y lo hace a carcajadas. Alguien a su derecha abre entonces una puerta de color verde y le invita a entrar. Es una niña y ella diría que tiene más o menos su misma edad… No se parece a los otros jugadores. Rebeca decide entrar y cuando lo hace sus ojos se llenan de lágrimas por la emoción, no puede creer lo que está viendo.

jueves, 8 de octubre de 2009

LAVANDERA BLANCA * editorial



Lavandera Blanca*, es una editorial ubicada en Quintanar de la orden. Toledo. Un pueblo de 12.000 habitantes a unos 123 km de Madrid. De no ser por el encuentro casual con esta editorial, tal vez este lugar hubiese pasado a ser para mí, uno de los tantos pueblos que hermosean España y cuya existencia desconozco. No sé tampoco si habría incorporado en algún otro momento, “lavandera blanca” como especie de pájaro que vive en lugares húmedos y abunda en España durante el invierno, a mi muy mejorable vocabulario, o si simplemente se hubiese quedado en mi mente cómo uno de los muchos pájaros que sobrevuelan nuestros cielos y de los cuales apenas sé algo.
Pero ahora, cuando observo los pájaros volar cerca de mi jardín busco una lavandera, como señal de buena suerte.
De cómo contacte en su día con la editorial no tiene demasiada importancia pero de cómo ella respondió a ese contacto sí que la tiene, al menos para mí.
Lo hizo a través de uno de sus representes. Recuerdo perfectamente su llamada perdida registrada en mi móvil.
Angel Gomáriz respondía así sorpresiva y educadamente, a mi despistada intención de contacto con esa editorial. Su voz, descocida y cálida. Su actitud amable y generosa.
Deseo destacar esto porque entre tanto follón cotidiano y encuentros puntuales con la mala educación, el canto de una lavandera, se hace trino relajante. Significó para mí una demostración evidente de que sí quedan personas capaces de responder con su tiempo a una llamada desconocida, por educación o por elección, sin esperar nada a cambio. Pero de aquel encuentro por puro azar con la editorial, obtuve incluso más.
“La letra de plomo” y “Cuando las tormentas”, llegaron a mi casa sin esperarlos. Ahí es nada.
Resultó ser un regalo para los sentidos. Delicioso. Original. Interesante. Un acontecimiento generoso que me dejó un vínculo indeleble. De ahí mi deseo fuerte de que les vaya bien en ese valiente proyecto editorial y de que por tanto, vendan muchos libros para que no desaparezca su singular canto desde la red.

Primero fui conquistada por la “Letra de plomo”. Anónimo. Un libro exquisito, originalmente editado en cuadernillos individuales que desenvolví con sumo cuidado y curiosidad y que nos cuenta la historia, en primera persona de Fabio, un ignorante aprendiz que vive entre letras que no sabe interpretar, y que acaba siendo protagonista involuntario de las vicisitudes de su jefe con el Santo Oficio.
Un adolescente capaz de reflexionar del siguiente modo cuando el maestro Nicolás le enseña a componer su nombre en letras de plomo: “Pero un cambio discreto en la forma de las letras que componían mi nombre lo revestirían de duda”. Mostrando así todo el temor y toda la emoción de un hecho que hoy nos parece corriente. Escribir el propio nombre.

Unos años después la editorial me envía de nuevo y por sorpresa un segundo vínculo, viene de nuevo con una hoja en su pico que deja caer sobre mi casa, y que recojo veloz, de nuevo en actitud curiosa. Se trata de “Cuando las tormentas”. Cinco cuadernillos cosidos a mano donde se relatan cinco historias a vista de pájaro, de las que todavía estoy disfrutando.
En palabras de la editorial: “la abubilla, el camachuelo, la lavandera, el escribano y el alcotán relatan cinco historias sin otra relación que la presencia de las tormentas”.
Un libro éste con una presentación delicada, en un gris tormentoso o en un rojo atardecer, como los relatos que contiene y aroma como a tinta china. Me maravilla dejarme llevar en esos frágiles vuelos que realiza la autora sobre cada paisaje que describe tan magníficamente y llegar a perderme a veces en lo que dice.
Me infunde respeto la majestuosa forma de llegar a los sentidos con su particular forma de narrar “Carga la edad de lo vientos que recorren el valle” Refiriéndose al hombre de la cara rota. “El enjambre vuela en la misma dirección que los surcos de la tierra”, “Como las estrellas moribundas mi corazón estalla. La libertad me condujo bajo la torpeza”.
Su autora muere tal vez por un destino traidor prematuramente mientras vuela, en un accidente aéreo en Perú. Su nombre es Olyana Delgado, nacida en Oviedo. Sus textos pura poesía narrada. Un vuelo ahora eterno sobre un cielo infinito sin tormentas, recordado por la editorial Lavandera Blanca* que nos hace llegar así, la sensibilidad de esta autora y sus conocimientos, en una presentación pulcra, como si de un tesoro se tratase, como si deseasen envolver con todo el cariño la grandeza expresiva de su autora.

Lavandera blanca es también una editorial que te ofrece la oportunidad de añadir una página personal (ex libris) con el nombre de la persona a quién le quieras sorprender con uno de sus libros.
Se intuye que esta editorial cuida mucho lo que publica y cómo lo publica. Su objetivo es llegar al mayor número de sentidos. Y doy fe de que lo consigue.
Ahora bien, no son textos para una vida apresurada, ni una mente demasiado abotargada por el ruido del día a día, porque entonces no podemos alcanzar lo que nos dice y todas las emociones que provocan las perdemos. Son textos para leer y a veces releer varias veces, más despacio, para asegurarse (o al menos a mi me lo parece) que hemos apreciado la intención se su autor. Que nada se nos escapa en ese momento de comunión silenciosa con cada historia.
Sus libros son entonces para leerlos sosegando el alma y para regalarlos. También para presentárselos justamente, como es mi intención ahora, a esa persona que tiene una sensibilidad especial a prueba de modas o corrientes de actualidad, capaz de apreciar el arte en el fondo y en la forma.
Libros simplemente, para recordar. Eso es lo que pretenden las personas que trabajan en ese proyecto.

Su web le hace justicia, no dejen de visitarla si buscan arte y delicadeza, si llevan en mente regalar algo hermoso y original, o porque no, hacerse a sí mimos un buen regalo para su colección personal de libros exquisitos, en su próximo cumpleaños, en la próxima navidad, o simplemplente porque sí.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Un día normal. Crisis, ¿what crisis?



En diciembre del 2004, el mundo se estremecía debido a un devastador fenómeno de la naturaleza conocido como tsunami. He de reconocer que hasta ese momento en el que el mar se comportó tan duramente, yo no había oído hablar de su existencia o si acaso me lo enseñaron alguna vez en el colegio, ya había cometido la torpeza de olvidarlo.
Pero a día de hoy, no creo que haya alguien sobre el planeta tierra que ignore su significado o lo vaya a olvidar alguna vez.
Es más, muy probablemente muchas personas hayan incorporado en la actualidad el término tsunami a su vocabulario habitual.
Por ejemplo, si buscamos en google noticias anteriores a esa fecha con la palabra tsunami, no las encontramos. Pero si lo hacemos con posterioridad a esa fecha, podemos encontrar nada más y nada menos que 18.700.000 búsquedas. Supongo que una de las razones es porque ya recurrimos a esa palabra no solo para hablar de fenómenos de la naturaleza, sino cuando queremos señalar enfatizando metafóricamente que algo de enorme magnitud e inesperado se ha precipitado sobre un entorno concreto.
De hecho, casi puedo afirmar sin miedo a equivocarme que yo pasé mi propio “tsunami personal” solo un año después de que las playas Tailandesas quedasen devastadas y desde entonces me parece conocer su significado en el sentido más doloroso y afecto al ser humano y no tanto a la naturaleza.
Solo señalaré al respecto de ese matiz personal, que pude sobrevivir a toda su devastadora fuerza. Heme aquí como prueba para los enemigos. Fuerzas cercanas y externas, empeñadas en manejar a su antojo voluntades que no les pertenecían, se manifestaron con su auténtica naturaleza. Quienes nos vimos implicados en aquel descarnado fenómeno seguimos teniendo que manejar sus secuelas, pero mi vida (nuestra vida) es hoy más auténtica que antes de que nos sobreviniera aquel cataclismo. Y hablo en plural porque un tsunami personal acaba implicando, sí o sí,a todos los que comparten playa contigo. Recordarlo sigue siendo molesto, desde luego, pero también es cierto que de no haber encontrado el valor de afrontarlo con dignidad y ecuanimidad, habríamos sin ninguna duda perecido en alguna de sus inseguras playas, ante aquella gigantesca ola negra. Tampoco estaríamos tan preparados como lo estamos hoy para afrontar otro tsunami de mayor magnitud si cabe. La vida contiene todos los fenómenos naturales del alma y organiza sus propias catástrofes cuando menos te lo esperas.
Hoy en google, se muestra una cantidad ingente de noticias que contienen esa palabra.
Muchos periodistas recurren a ella cuando se refieren a la actual crisis económica, y la describen como un tsunami económico.
Cabría pensar entonces que nada podemos hacer respecto al movimiento inesperado y de enorme magnitud de las placas tectónicas de nuestra economía y que fuimos agitando entre todos (siempre unos más que otros). Ahora bien, tanto en el tsunami natural del año 2004 como en el económico de ahora, fallaron los detectores. Detectores que bien podrían haber salvado vidas, en el primer caso y economías familiares en el segundo. Pero, ¿Cómo se prepara uno para detectar algo que no espera? El ser humano se ha vuelto muy olvidadizo e irresponsable, por eso no espera consecuencias ni a pequeña ni a gran escala de sus actos.

Fue con posterioridad al tsunami que afectó las costas asiáticas, cuando se hicieron esfuerzos para dotar a la zona de detectores para ese fenómeno, y se trató además de convencer a los turistas para que regresasen a la zona, pues la disminución de los ingresos que el turismo reportaba a los países afectados, suponía un doble agravamiento de la situación. Esa especie de sí pero no, en la que a menudo se maneja la humanidad tratando de sobrevivir a la fuerza de aquello que no puede controlar y que le supera.
Nadie cuestionó aquella llamada de auxilio sobre el turismo incluso cuando se hablaba de que el tsunami podía tener alguna réplica en los próximos días. No hubo sobre alarma. La población asiática siguió con su perjudicada vida, eso sí, condicionada ya para siempre por las irremediables consecuencias de ese fenómeno geológico y la limitación manifiesta en los recursos económicos. Hubo lo que llamamos solidaridad internacional claro, aunque nunca sabremos si la suficiente, para casos así.
Nuestro tsunami, el económico, está siendo también devastador. Miles de empresas y autónomos han de rendirse ante la magnitud de los acontecimientos. En consecuencia, millones de personas comienzan a depender de los subsidios y de las promesas del político de turno.
Desde sus asientos de primera clase se les llena la boca a nuestros representantes, de palabras vacuas y en esa jerga de “lucha-enemigo” que tan interiorizada tienen, ocurra el fenómeno que ocurra, en su muy especializado vocabulario siempre hay un sector, en este caso el empresarial, que es el responsable de que “sus” decisiones políticas o “sus” omisiones, no hayan tenido las consecuencias esperadas, ¿o sí?.
No se “lucha” contra el virus causante de esa enfermedad económica, no se busca la medicina para combatirlo, sino que se confunde la realidad atacando de una forma necia (aunque ni quienes así lo exhiben acaban de creérselo) a las empresas. Si una empresa crea trabajo el mérito el de los políticos en campaña electoral y de los sindicatos, si el empleo se hunde en un cataclismo generalizado, y los culpables desde luego son los empresarios. ¡ Que bueno que haya niños!
Y así, en pleno siglo XXI hay personas dispuestas a creerse esa incoherencia.
Tal vez eso reporte un regocijo interior para quienes lo practican que desde luego nunca llegaré a comprender, pero de lo que no me cabe duda es de que la resaca de ese éxtasis será de la misma intensidad, pero en sentido contrario y que afectará a todos, incluidos los abstemios.
A veces pienso que nuestros políticos están viviendo la realidad económica de la misma forma expectante en que todos nosotros, los que estuvimos lejos de la zona afectada en el 2004, lo hicimos respecto al tsunami asiático.
Hay sin embargo una diferencia notable; este tsunami, el económico, no es televisado desde otro continente sino que está ocurriendo en nuestro día día, incluso desde antes de que se reconociese oficialmente su existencia y no es la naturaleza la que ha de detenerlo, sino que se han de adoptar medidas, compromisos y acuerdos eficaces para que se detenga.

Aquellos que habiéndoles sido otorgado el poder y el reconocimiento popular tienen y deben tener capacidad para sacarnos de esa playa, han de dejar su ruta hacia paraísos imaginarios y pisar tierra firme.
Una niña fue la que salvó la vida de muchas personas en aquellas playas paradisíacas, ¿lo recuerdan? un inglesita que por suerte para ella y quienes estaban con ella ese día, había estado atenta en clase, cuando le explicaron lo que era un tsunami y que además, fue capaz de participarle a su madre de lo que ocurría, dejando a un lado lo que pudiesen pensar de ella. Pero lo que me admira, es que quienes estaban allí debieron además, hacer lo más difícil; creer en la niña, con una evaluación previa de la situación (segundos) y poner a funcionar el instinto de supervivencia que les quedaba.
En nuestro tsunami económico, nos faltan niñas rápidas y elocuentes, sin intereses creados a excepción de salvar la propia vida y la de los demás. Voces blancas que nos saquen de este yermo lugar donde parece haber encallado la economía.
Los economistas (doctores en el asunto) deben hacerse notar más en los medios de comunicación y en la vida diaria, incluso si discrepan entre ellos, que lo hacen, se deben confrontar en sus opiniones para encontrar la solución menos mala de todas las posibles y que no vendrá desde luego, por sí sola.
Seamos realistas para reconocer, que los problemas no desaparecen cuando uno quisiera pero que sí se puede actuar sobre la intensidad de sus efectos.
Las empresas del mundo, la mayoría de ellas pymes o pymes familiares quieren lo que siempre han deseado. Trabajo. Y sí, ganar dinero. Eso también.
Dinero que pueda pagar los compromisos mercantiles contraídos en el propósito de funcionar en un libre mercado, dinero que pueda pagar las nóminas de sus empleados, dinero que pueda afrontar los infinitos impuestos con su elevada tasa impositiva y sí, también dinero que forme parte de unos beneficios razonables que compense todas las dificultades personales y profesionales con las que se enfrenta un empresario de raza.
Y esto de ganar dinero lícitamente mediante un trabajo digno, que en este país duele tanto pronunciar y reconocer, es un derecho de cualquier persona del mundo y también de las empresas.
Con el panorama actual y la filosofía de vida creada, no sorprende que nuestros estudiantes universitarios deseen por encima de cualquier otra opción o meta la de ser funcionarios. Se comprende. Es legítimo, incluso prudente.

¿Pero, puede un país permitirse el lujo con la que está cayendo de prescindir del espíritu emprendedor de sus futuros empresarios?, ¿Y del esfuerzo humano y personal que hacen muchos de los actuales empresarios, jugándose sus bienes personales e incluso la salud?
En una economía de libre mercado (en el sentido más constructivo de la palabra), simplemente NO. Como tampoco podemos prescindir de la clase política en una democracía, aunque esta no sea lo más perfecto y debamos reparar continuamente alguno de los resquicios que sirven alojamiento a algunos de sus poco ejemplares ciudadanos pero en igualdad de derechos como los terroristas por poner un ejemplo.
Las empresas, están acostumbradas a vivir en la incertidumbre y sus dirigentes la incorporan a su trabajo como parte de las reglas de ese juego de supervivencia diario que es la gestión empresarial. Pero sin signos ni decisiones político económicas, mundiales y nacionales, que aporten confianza y estabilidad, les es imposible sobrevivir. Sin reglas que les permitan ser competitivos con un control de costos y gastos fijos...dificilmente.
Es como haber contraído un cáncer y que tu médico cirujano, el que te ha de operar te diga que “se siente” pero que se toma un año sabático, porque él no es el responsable de tu mal y mejor que salvarte a tí, se dedica a la docencia que le pagan más.
La empresas “normales” esas que no son esquizofrénico- políticas sino las vocacionales, las que no fueron solo y como único objetivo, concebidas para lucrarse, aquellos negocios pequeñitos que nacieron sin muchas pretensiones pero que luego crecieron y que se gestaron de la idea de un valiente o un loco (según como se mire), o esas otras que fueron heredadas por los descendientes del fundador para su suerte o desgracia junto con todos sus problemas y su complejidad, esas digo, no desean enviar a nadie al paro, aún menos en estos tiempos, donde una cosa es sentirte liberado cuando te quitas un lastre mezquino y boicoteador (que existen incluso dentro de la propia dirección de las empresas) y pagar por ello conforme a la ley y otra bien distinta, condenar a nadie a la indigencia, que es lo que puede ocurrir en la actualidad cuando el subsidio se acaba.

Aunque analizar quien me pone esa condena, cuando voy al paro, sería motivo de otro análisis. Es decir, ¿la empresa que me despide y me indemniza por falta de pedidos?, ¿o el mercado que destruye empleo y no me permite recolocarme y salir de la situación…?.
El trabajador necesita en la mayoría de los casos un trabajo estable (entendiendo por estable: Que permanece en un lugar durante mucho tiempo.) y ese trabajo estable solo puede sustentarse con un entorno también estable (entendiendo por estable: Que mantiene o recupera el equilibrio) económicamente y políticamente para las empresas.

Quiero pensar entonces, que ni el peor de los empresarios (que por supuesto los hay; malos, perversos y sin escrúpulos) desea dejar morir a nadie de hambre (ni siquiera a los torpes, vagos y de estilo de vida parasitario, que también los hay). Y para no morir de hambre o desilusión, la gente necesitamos trabajar y sentirnos útiles sabiendo que nuestro quehacer diario contribuye en una pequeña medida a mejorar esta sociedad, algo que en tiempos de bonanza tendemos a olvidar.
Todos nos quejamos del trabajo en algún momento de nuestra carrera laboral. Nada hay más humano. Porque en el trabajo, rara vez las cosas son como las imaginas, pero muchos sabemos que peor que un “incómodo” trabajo es no tener trabajo ni posibilidad alguna de encontrarlo. Ese es, el verdadero drama.
Así que la mayoría de las personas corrientes optan por hacer de su quehacer diario un oficio digno, un trabajo con sentido, adecuando lo que hay y lo que desean. Esa capacidad puede sin lugar a dudas resultar a día de hoy bastante útil.
Es sencillo entender entonces que; los pedidos, esos que generan una orden de trabajo y que provienen de un cliente, son indispensables para crear los puestos de trabajo que habremos de ocupar y dar sentido a una empresa. Si no hay pedidos, no hay trabajo, si no hay trabajo, un país deja de percibir una parte de la riqueza económica en la que se sustenta y en buena lógica se estrangulan los impuestos, esos que se utilizan para pagar muchas de las necesidades sociales, y otras cargas económicas estatales.
Cuando eso ocurre la empresa cierra, el trabajador pierde su empleo y los empresarios, todo cuanto hayan puesto en riesgo. Y el estado, reacciona estrangulando con más impuestos a los ciudadanos que se mantienen tocados pero no hundidos. ¿Tiene sentido?.

De todas las historias que acontecieron en aquellos días de Diciembre en Tailandia y que nos llegaron a través de la prensa, hay una muy especial que nunca olvidaré.
Cuando uno piensa que lo peor que puede pasarte es estar en un tsunami, ahogándote en una corriente salvaje mientras luchas extenuado para salvar la vida, tu vida, cuando no imaginas nada peor que tratar de sobrevivir a esa muerte sin preaviso…
Ahí esta La realidad esa señora de hábitos extraños que aparece para que no olvides, cuan valioso es amar cada minuto de tu vida y desafiarte hasta el extremo.
La historia a la que me refiero seguro que la recuerdan muchos de ustedes, es la de una mujer a la que el tsunami no mató pero que dejó con el alma herida de muerte, para siempre (supongo). ¿Qué puede haber peor que perder un hijo en una catástrofe? Pues elegir cual de tus hijos vive o muere. Dura realidad.
Aquella mujer en su situación extrema solo pudo salvar a uno de sus hijos, hizo una elección brutal y hoy el pequeño de los dos hermanos es el que vive. Pudo haber elegido no luchar, dejarse invadir por la indecisión de su conciencia pero en unos segundos, decidió. Y al hacerlo eligió vivir con todas y cada una de las consecuencias de su alienante decisión. ¿Se habrá perdonado ya?¿Tenía en realidad algo de que perdonarse?.
La vida te trae situaciones más que complicadas, muy complicadas y mirar hacia otro lado no las hace desaparecer.
Uno, no desea nunca tomar acciones que supongan un perjuicio para terceros. Pero la inacción es también una acción por omisión y en consecuencia tiene también sus riesgos, por eso es tan necesario que quien puede disminuir las consecuencias de este tsunami económico actúe de una vez. Pero por favor, que también sea cauto en su dialéctica y veraz, sobre todo veraz.
Nada salvo el dolor se construye sobre la mentira.
El mentiroso se infravalora a sí mismo y a los que le escuchan. Pierde antes de haber siquiera luchado por ganar. Y cuanta más responsabilidad hay tras una mentira mas habla de sí mismo el mentiroso.
Me resulta impúdico siquiera observar el rostro de alguno de nuestros políticos con esa pose de “no me hables que me despeino”.
Ahí están en sus nominativos puestos de trabajo, esperando que el tsunami económico pase por todos los continentes personales y sociales, porque su estrategia si es que la tienen, pasa por no se sabe muy bien cuando, aparecer a modo de ONG repartiendo cuenquitos de caldo para el invierno, con unas pildoritas para la gripeA. ¿Cobardes? Algunos. ¿Faltos de recursos o experiencia? Muchos. ¿Capaces? El resto.

Toda una vida entre despachos oficiales y jerga política, es posible que produzca una ceguera circunstancial muy cómoda.
Solo por entretener a mi pensamiento me pregunto sin ánimo de hallar la respuesta correcta, qué hubieran hecho alguno de esos políticos encumbrados por sus propios partidos y de los cuales dependemos, de haber estado en la piel de esa niña inglesa o en la de esa madre heróica.
Es hora de que todos despierten de su anestesia ideológica, que actúen conforme a la realidad de los tiempos, que recuerden que la responsabilidad incluye tener en cuenta cómo nuestros actos afectan a terceras personas en este caso los ciudadanos. Nosotros. Los que creamos empleo o los que trabajamos por cuenta ajena. Todos dependemos en estos momentos de la responsabilidad o la irresponsabilidad de quienes tienen el poder. El poder de construir o destruir, el poder de unir o desunir.
El poder en definitiva, para hacer lo más correcto o lo peor. Necesitamos gobernantes valientes, para una situación de excepción, realistas y capaces de sentir respeto por sí mismos y por los demás, que elijan no dejar este barco a la deriva para no tener que repartirse el botín del naufragio.
Algunos, no se si los más cabales o no, van saliendo de la cabina de mando. ¿Discrepancias con el capitán? Con el capitán no se discrepa. Se llama dicen, lealtad de partido. Los compadezco. ¿Cómo se vive eso de “luchar” por la libertad cuando uno ha perdido la suya por una siglas?. Ni idea.
Pues déjenme entonces que les diga a todos los que así se justifican, que cuando uno entrega su lealtad a algo o a alguien ha de saber también en claro signo de madurez , cuando ha de retirarla. Y si ese signo de madurez democrática llegase a ser posible en este herido país ningún color debería ser causa del problema para no encontrar una rápida salida a las consecuencias de este tsunami económico.

Si hay un tiempo en que nuestros políticos han de demostrar que están a la altura del pueblo que gobiernan, es precisamente en una crisis. No es en la paz si no en la batalla cuando el gladiador demuestra su valor, dicen las novelas. No me diga usted entonces lo que vale, demuéstremelo.
Gobierno, oposición. Oposición o gobierno, ¿valen ustedes lo que se les paga?, porque ya son demasiados los ciudadanos que valiendo mucho, no ganan nada.




C r i s i s, w h a t c r i s i s ?


(Supertramp)

8- Just A Normal Day


RD- Woke up cryin' with the break of dawn, and I looked up and the sky, The air was still, yet all the leaves were falling, Can you tell me why?

RH- Well, I just don't know the reason, I don't know what to say, it just seems a normal day, and, I've got to live my own life, I just can't spare the time, But, you've got strange things on your mind
RD- Well, I just feel ,that every minute's wasted, My life is unreal, And anyway, I guess, I'm just not rated, At least twice, that's how I feel

RH- Well, I just don't know the reason, I don't know what to say; It just seems a normal day And, I've got to live my own life, I just can't spare the time; But, you've got strange things on your mind.

RD- Eat a lot, sleep a lot, Passing the time away, Maybe I'll find my way, Who am I kidding?
Yes, it's just myself.




Datos publicados en Internet

La patronal, recibió una subvención de 2,15 millones de euros por su función “consultiva” con el Ministerio de Trabajo

CCOO y UGT recibieron 14,7 millones de euros de dinero de todos los contribuyentes en 2008.

*Listado completo: boe nº 24 miércoles 28 enero 2009 seccIII Pag 9745 Resolución 1448


s/el confidencial.com:
El presidente del Gobierno recibe un sueldo anual de 89.303 euros, con unas pagas mensuales de 7.080 euros
El salario anual de la vicepresidenta del Gobierno es de 83.936 euros, lo que en mensualidades se traduce en 6.995 euros
El presidente del Congreso de los Diputados tiene un sueldo de 181.106 euros anuales o 15.092 euros al mes.
La presidenta de la Comunidad de Madrid recibe 6.208 euros todos los meses, lo que asciende a 74.490 euros al año
El salario anual del alcalde de Madrid es de 90.590 euros, es decir, 7.549 euros al mes.
Que pagamos todos los insolidarios=obligados contribuyentes, españoles que cotizamos.

domingo, 13 de septiembre de 2009

La edad de lo soñado


Leo todas tus frases apresuradas y escuetas como tormenta de verano. Todo tu mundo, apenas en unas cuantas hojas y me voy contigo hasta donde te nacieron las pausas más solitarias y la premura infinita. (Pienso en si soy capaz de reconocerte de ese modo, después de tanto tiempo...)
¿Cuánto de lo que yo creía sobre ti sigue intacto después de leer de nuevo tu diario?
Todos los interrogantes posibles, los transpiro cuando lo termino y flotan sobre mi como globos con sus cestas de mimbre elevándose hacia el cielo.
Pongo entonces, un poco de distancia entre tú y yo para poder imaginarte de nuevo exactamente allí, donde ahora veo desde mi terraza cómodamente sentada, las cumbres pirenaicas envolviendo un Sallent anciano que parece despertar a una pubertad tardía.

Desde esta distancia, el pueblo se me antoja la parte más noble de este valle, como tu alma niña. Me parece tan pequeño y vulnerable… Solo un bosquejo capaz de ser borrado en cualquier momento que el azar se empeñe en aparecer atemperado. Sin embargo, cuando desciendo hasta sus calles empedradas y respiro el olor tiznado que sale de sus chimeneas perfumadas en leña, me parece un lugar repleto de recursos, capaz de enfrentarse a cualquier inclemencia que esté por venir y siento al contemplarlo, los rayos mas calientes y un viento impertinentemente frío al mismo tiempo.

Así es como yo te recuerdo a ti niña, como un pequeño pueblo en un grandioso valle. Casi nada parece entonces realmente como fue, si me permito revisar mis sentimientos desde esta cima, habiendo ya caminado las sendas de mi propio pasado adolescente y también aquellas que me han conducido irremediablemente hasta la mujer que hoy soy.

Querido amigo, decías al comienzo de cada página del diario adolescente y algo tan sencillo nunca me pareció sin embargo una frase hecha. Pero no creo que pensases en género alguno al dirigirte a él. Ni que hubiese tampoco en ti intención de encontrarte con alguien o algo algún día. Hoy sé que todo aquello y todo lo que nunca seré capaz de recordar, eran guiños que te hacías a ti misma. Si me voy contigo de nuevo, línea a línea volviendo a perfilar tu imagen tal y cómo se grabó en mi alma en esa época, siento ganas de correr hacia ti y llenar tu mochila de la vida con chubasqueros de colores, brújulas, planos de lugares inimaginables, y antimisiles…y protegerte de lo que te ha de venir. De lo que más te dolerá y llegará a rasgarte el corazón.
Pero si dejo que todas esas líneas manuscritas que dibujan tu pasado, vengan hasta mí como si de la primera vez se tratase, no es correr hacia ti lo que deseo, me es suficiente con dejarte simplemente ser y contemplar tu vuelo delicado e imperfecto, como el de una mariposa de vivos colores que insinúa con suave aleteo sus abstractas rutas jamás pensadas de antemano.

Cuando regreso de este modo a ti a través de tus palabras, quisiera poder contarte todo lo que he descubierto a lo largo de estas cuatro décadas acerca de tu sencilla vida. Concederte otros puntos y otras comas, cerrar interrogaciones....quiero decirte, que esa montaña rusa emocional a la que te subiste (ninguno se libró de ella) no tiene un trayecto infinito para nadie y que en tu descenso hubo más amor del que te atreviste a pensar en esos frágiles días. Amor en mil formas diferentes y que después de todo, sí que encontraste el camino que te conduciría al amor verdadero. Ese amor con el que siempre te sientes bien aún en su ausencia, que tiene sobre ti un efecto casi mágico y que te da la luz suficiente para no dejar de ver nunca toda la hermosura que brota recatada y silenciosa, en las cosas cotidianas de tu propia vida. Ese amor sencillo digo, sincero, apasionado y maduro.
A veces, que lo sepas, vuelvo a imaginarte en tu antiguo cuarto, donde se fue gestando todo aquel mogollón emocional y te observo sentada en tu larga mesa de madera oscura escribiendo bajo un flexo alógeno negro que sobrevivirá sin el menor pudor a todas tus decisiones y limpiezas. Te veo con tanta claridad todavía que puedo sentir contigo toda la autocensura que ejerces sobre tus pensamientos, como temiendo que alguien, incluida tú misma pudiese descubrir lo más auténtico que hay en tí y todo me parece tan hermoso y tan triste que me cuesta espantar todo amago de melancolía impostora y no recrearme en ello estúpidamente.
Te veo con absoluta nitidez, cerrar tu diario y esconderlo con tanto cuidado que me parece verte en realidad tratando de no dañar tu propia vida cuando lo haces. Y cuando te desvaneces tan levemente sobre tus sueños siento la tentación de volverme presencia en tu pasado. ¿Y si consiguiese llegar realmente hasta ti de nuevo? Como polvo de estrellas de un antiguo cometa. ¿y si pudiese coger tu bic y reescribirte alguna línea?. No para cambiar tu destino, entiéndeme, solo para acompañarte en algunos aspectos, ya sabes para señalarte algo que te diese un poco de seguridad impostora. Para que tal vez, te permitieses rasgar toda soledad injustificada, y quedarte solo con la justa, la que sí era de verdad…
Podrías por ejemplo, levantarte y volver a leer tu diario, vivir las horas del día siguiente con ese matiz diferente que yo te mostraría, solo sería una pequeña ayuda al fin y al cabo. Nada que perder.
Solo dos o tres palabras, algún punto y aparte, en fin tú ¿me entiendes…?
Cada vez que terminas de escribir esas líneas apresuradas escondes tu diario, no lo he olvidado ¿También te escondes tu, querida niña, perdona lo de niña (ya se que eres también un hermoso boceto de mujer)?. Un hueco al fondo del armario es tu viejo guardián, un lugar entre desgastados cuadernos escolares, que nunca sabrás si ha sido lo suficientemente seguro, pero que elegiste pensar que sí porque no podías vivir sin escribir. Necesitabas creer que ese pequeño espacio en blanco donde cabe la vida en unas líneas, es secreto y es seguro. Tu intimidad es tan sagrada para ti…, y lo engrandeces de tal modo que todo lo que vives se sobredimensiona. Los miedos, los secretos, los nuevos descubrimientos, los amigos, los amores, la vida y la muerte, los enfados, los silencios, la soledad, la traición…
Por eso cuando te abrazas a la almohada como si del primer amante fiel se tratase, tus sueños se multiplican en tu cabeza y se vuelven díscolos en la hora más inoportuna, secuestrando todo tu descanso durante un rato.
Es de un modo indescifrable, la parte más cálida del día, cuando repasas lo vivido y todo lo que está por llegar. Cierras los ojos y te abandonas. Es entonces cuando puedo verte tal y como eres. Simplemente tú.

Comprendo no sin un punto de dolor, que nada debo hacer por ti sino respetarte y dejarte en tu habitación con todo lo bueno y lo malo que te queda por vivir.
A tu jovial modo te estas preparando para tu gran viaje por el inmenso y hermoso valle de la vida. Viéndote, plácidamente en tu sueño, comprendo que lo mejor que puedo hacer por ti es no hacer nada y dejarte así tal cual eres, sin cambiar palabras, ni comas, ni puntos en tu secreto diario. Es tu derecho sentirte imperfectamente feliz de ese modo, o sola, o aceptada, es tu derecho no poder ver todo lo bueno que tus amigos sí vieron en ti (y que tardaras muchos años en verlo tu y mostrármelo a mi). Me marcho de puntillas, de regreso a mi presente, camino de otras cumbres. ¿Quien soy yo siquiera para pensar que podría cambiar algo de tu pasado mi querida niña?

Se que yo soy el amigo a quién escribiste hace tanto tiempo lo he comprendido este año, 17 años después, por eso acudo a tu llamada consciente de cuanto todavía hay de ti en mi y me resulta extraño que aún habites de esta forma en mi.
Y cuando leo de nuevo lo que fue para ti ese año cuando cambiaste del colegio de monjas al colegio de curas y veo a la niña adolescente que fuiste, me embriago de nuevo, contigo y tus amigos, del encanto de lo diferente y lo opuesto.

Lo masculino se metió en vuestras vidas (en la tuya y en la de tus amigas) con todo el poder de lo misterioso y lo desconocido, y caminasteis hacia el amor que cada una llevabais dentro, imaginándolo así casi perfecto en el otro, en el compañero de clase o en el ligue de verano. Un amor que no dejaba de ser en la mayoría de los casos platónico. Pues probablemente ese primer amor que se siente imaginado y que parece real, solo es así por lo que nos hemos atrevido a soñar cada noche desde nuestra habitación.
La edad de lo soñado, no es la edad de lo que el otro es. Se ama por lo que uno cree que el otro es, pues cada uno en su vagón puede acaso ir en la misma montaña rusa pero lo que siente al subir y bajar por las rampas, cómo cada uno lo vive en su propio instante finito es intransferible. Lo es entonces con apenas catorce años en el amor platónico y lo es después con el amor pasión. No debo desvelarte nada del futuro que te espera pues eres tu quién lo debe seguir escribiéndo, con tus faltas ortográficas, redundancias y originales o no tanto, metáforas.
Tal vez si pudiera solo te diría una cosa. Una palabra, puede que la dejase escrita al final de tu diario. Un nombre, femenino que resume algunas de las consecuencias de todas las decisiones que irás tomando a lo largo de tus próximos años y que te mereció la pena. Aunque su nombre no te diría nada.
Ella tendrá tu misma edad dentro de unos pocos años. Todo será bien diferente a lo que tu habrás vivido, probablemente ella ni siquiera escriba (si acaso llega ha hacerlo) con un bic.
No estoy segura de que reciba hermosas cartas con tachones y letras apresuradas o redondas, alargadas o ilegibles, será poco probable que eso ocurra. No, no amarillearán como amarillean hoy las tuyas. Esas que guardan en una caja de madera las claves de tu futuro y que ahora son pasado.
Su rincón secreto no tendrá probablemente llave sino clave secreta de entrada. Inaccesible para mí. Probablemente mi respeto hacia ella la haga en sí misma inaccesible. Ella guardará en e-mails y documentos de Word, retazos de su vida que tal vez nunca sobrevivan a los cambios de ordenador. Tal vez sean solo bits o pixels que mueran al morir el disco duro que los guarde.
Hay algo que sin embargo no habrá cambiado cuando ella alcance también la edad de lo soñado, algo que permanecerá siempre al margen del entorno que le toque vivir, atemporal y puro.
Ese viaje de vértigo psicodélico por los despertares adolescentes a los nuevos sentimientos donde una emoción diferente nace cada minuto y aplasta sin pudor a la anterior. Ese viaje, volverá como una ruta insalvable que tambié ella deberá emprender.
Tu diario niña, me ha recordado entre otras cosas la necesidad enorme que siente el adolescente de ser aceptado por su grupo, y la supuesta contradicción de querer ser diferentes y a la vez iguales. También me recuerda los sentimientos salvajes que nacen de la incansable búsqueda de los cómplices emocionales. Y cómo en esa escena de la vida aparecen por primera vez celestinas y confidentes o traidores por amor que se pierden en las primeras desilusiones.
Todos despertamos, casi de modo sincronizado al sueño mecido de la infancia. Y las cosas se nos antojan tan diferentes al minuto anterior que creemos que hemos de mudar hasta de piel. Construirnos una nueva identidad que encaje en ese desconocido mundo que nos deslumbra. Es nuestro fluir natural y nada puede supongo, ni debe hacerse contra ello. La naturaleza es poderosa, brillante y a menudo sabe lo que hace.
Déjame entonces que te diga que también ella, “la niña que un día soñará en bits” y sus amigas, tendrán su propia danza en el amanecer de estrenada pubertad. Nada me gustará más que estar junto a ella su desafío.
Tu viejo diario me ha hecho ver que después de todo, la magia de la infancia no se abandona del todo ni siquiera a los catorce años sino que perdura en el tiempo salvádonos posteriormente de nuestra soberbia adulta.
Yo tengo el secreto de aquél primer amor, de cómo concluisteis esa historia iniciada en el aula, pero el final, vuestra ruptura, que por alguna razón decidiste no escribir tan claramente, no es ya ves, lo más importante. Lo más hermoso es como os deslizasteis a través de todo ese nuevo mundo, sin prisas y con un enorme sentido del respeto hacia vosotros mismos.
Te reconozco que fue mágico sentir cómo una simple mirada del otro, del elegido, hacía que circulase sobre vosotros una corriente eléctrica que os paralizaba y os hacía parecer idiotas. Cómo una simple palabra os hacia imaginar otras posibles y os tenia la cabeza ocupada durante días a la tenue luz de una luna que se ocultaba más a menudo de lo que era deseable.
Con el paso de ese tiempo, con el fin definitivo de la edad de lo soñado, las cosa no son mejores o peores, solo se transforman en su propio devenir.
Otros amores se asoman a nosotros y cada nueva historia se inicia honestamente con ilusión renovada. Nada muere mi niña, con el final del primer amor salvo la propia historia. Los sentimientos más profundos, más fuertes y más auténticos están todavía por venir…Y esa primera historia que nos hizo sentir valiosas convivirá con nosotras para siempre en nuestra memoria, siempre mágica y única. Especial.
Nunca sabrás hasta que no te llegue el momento, que de cómo me he permitido vivir luego el gran amor de mi vida, tuvieron mucho que ver esos primeros amores adolescentes. A ellos le debo lo mejor de cuanto aprendí sobre ello, a los que surgieron a modo de flechazo, a los que se excusaron tras la amable figura de la mistad, o a los que se presentaron sin previo aviso tras las horas plácidas de un verano. Como huellas que me regresan a mi propio despertar están ahí, cada uno habita el lugar de mi corazón que le corresponde y todos hicieron de mi la amante que ahora soy, la mujer en que me he convertido, pero sobre todo la chica que enamoró a su amor mas verdadero.

He disfrutando permitiéndome entrar de nuevo en el extraño mundo adolescente donde la inocencia aún se permite dar sus últimos coletazos, he regresado al aula donde todo se enciende con un simple gesto y los mensajes viajan secretos en tiras de papel enrollado a escondidas de los profesores, mientras las caricias se imaginan díscolas e inalcanzables, donde un primer beso se imagina y se sueña durante horas, semanas, o meses y puede acabar después de todo, en los labios mas inmerecidos.
He recordado y reconocido un espacio feliz, donde todo se tambalea sin justificación posible y el silencio se comunica en largos monólogos de música estridente.
Es el paseo entre pupitres mas desesperado que uno hace consigo mismo a lo largo de su vida y sin embargo, seduce todos los poros de nuestro ser cada vez que pensamos en aquel tiempo lento donde todo se imagina más que se vive. Un tiempo que es la vida pasión y como tal duele y atrae.
Puede que después de todo, siempre quede algo pendiente con el adolescente que fuimos, o que creímos ser.
Quizá deba de ser simplemente así, reencontrarnos de nuevo con él para reconocer sin miedo a aquel ser cambiante e inseguro que un día fuimos y permitirnos así, no temer otras adolescencias que nos lleguen a través de nuestros hijos, y sobre las cuales nada podremos hacer sino guiarlas cuando lo permitan, respetarlas siempre, acompañarlas a menudo, y comprenderlas con todo el cariño que merecen.


Querido adolescente de hoy en día,

"La edad de lo soñado” es solo un anticipo de cuanto te permitirás vivir o no en el futuro. Ponte siempre de parte de ti mismo cuando desde el corazón hables con el lenguaje de los sabios, si has de juzgarte que sea suavemente y recuerda que como la arcilla podemos moldearnos para convertirnos en la mejor obra que hayamos imaginado ser.
Cuídate siempre ejercitando tus mejores sentimientos y confía siempre en tu capacidad de mejorar y en aquellos que te aman. Aprende a perdonar y a ser perdonado. No temas nunca alejar de ti a los falsos amigos y dedícale tu tiempo a los mejores.
Eres un adolescente de eso no cabe duda, un ser humano especial, un proyecto de hombre, viviendo ya su propia vida, elígela sana, honesta y generosa y todo lo bueno que el futuro haya de traerte, vendrá por añadidura.
Estás ya en la ruta de tu propio valle, siente el calor del sol y el viento libre que danza entre tu piel. Es real. Mírate luego en el riachuelo más hermoso que conozcas o busca el ibón más alto de los Pirineos, donde el silencio y la belleza ayudan a encontrarse con uno mismo y tal vez tu alma asome para ver que guapo eres y recordarte cuantas cosas especiales te quedan por vivir. Si tú no lo ves, a ese ser especial que hay en ti, si no te das una oportunidad para encontrar en tu interior la fe en ti mismo y el respeto a los demás, nadie, absolutamente nadie, podrá hacerlo por ti. Vive entonces este presente y vívelo bien.

Yes, we can!

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