domingo 13 de diciembre de 2009

Las luces azules de Dios

CUENTO DE NAVIDAD PARA NIÑOS Y MAYORES
Esto que te voy a contar no es en absoluto una historia real. Y no es una historia real porque no ha sucedido nunca, hasta ahora. Pero tu, que eres un niño todavía y posees la cualidad de la imaginación, puedes permitirte pensar, qué pasaría si la historia que voy a contarte sucediese realmente por ejemplo, esta Navidad…


Escucha;




ABCDEFGHIJKLMNÑOPQRSTUVWXYZ abcdefghijklmnñopqrstuvwxyz

Estaba Dios hace unos pocos días observando atentamente el mundo desde el cielo, y caminaba de un lado a otro con la cabeza baja, pensando en todos y cada uno de sus hijos….
Recordó entonces el momento en el que tómo la decisión de crear al hombre y hacerlo libre. De ese modo le dió la responsabilidad y la capacidad de poder elegir qué hacer con su vida. Pero algo al cabo de los miles de años, no estaba saliendo tan bien como él había querido, pese a ser Dios y desearlo de verdad.
Los hombres andaban por ahí abajo en su planeta, confundidos y cada vez más tristes mientras que la tierra parecía un tanto enferma. Muchas personas lo sabían pero eran muy pocas las que trataban de cambiar la situación. Y entre tanto desconcierto, se sucedían guerras, hambruna, inundaciones, crisis financieras… Y tal vez por eso la luz del mundo se iba apagando.
A pesar de todo, Dios seguía confiando en la capacidad de amor de los hombres y en su libertad para poder llevar acabo las mejores elecciones.
Todos los años, observaba atentamente cómo algunas personas se esforzaban por celebrar la llegada de su hijo a la tierra trantando además de continuar durante el resto del año, viviendo el mensaje de amor y esperanza que Jesús nos trajo, con su nacimiento.
Sin embargo, tenía que admitir que no siempre los hombres eran capaces de conseguir los mejores resultados de sus buenas acciones.
Dios, desde su cielo, podía ver esa gran sombra que se cernía sobre la tierra, pero a la vez, distinguía las miles de diminutas luces azules repartidas por todo el planeta.
Dios que desde luego, lo sabe todo, sabía perfectamente porqué brillaban todas esas luces , y sentía lástima al pensar, que muchos de los habitantes del planeta tierra, nunca las habían visto pese a tenerlas muy muy cerca y ser tan bonitas.
Así que se quedó sentando durante unos minutos, rodeado de un inmenso silencio, mientras tomaba una importante decisión. Aquel año y sin que sentase precedente, bajaría a darse un paseo por la tierra...”


Y en esta parte del cuento es donde entras tú.

Es posible entoces que Dios nos visite esta Navidad, y si lo hace es desde luego para ir en busca de esas diminutas luces azules, que tan bien conoce por haber sido antes de su alumbramiento en la tierra, lo más parecido a un ángel.
Voy a revelarte un secreto, aunque los mayores no lo sepan o no te lo hayan dicho nunca, se dice que los niños fueron amigos de los Ángeles antes de llegar a la tierra y todavía conservan las cualidades que aprendieron de ellos. Tú por ejemplo, sin ir más lejos, las tienes. Te lo aseguro.


Así que ahora y para comprobarlo cierra los ojos (aunque mejor espera a llegar al punto) y vete con tu imaginación hacia un cielo muy oscuro formado por un montón de letras de todos los tamaños y de brillantes colores. ¿Lo ves ya?
(Pues, ¡Acuérdate de abrir los ojos para seguir leyendo!)

Observa entonces de nuevo, todas esas letras misteriosas que se mueven de un lado al otro, del cielo, como si bailaran. Muy suavemente, estira la mano y coge una rápidamente. ¿La has atrapado? ¡BIEN..! (Si no has podido coger ninguna no te preocupes, vuelve a intentarlo). Si hace mucho que no utilizas la imaginación, puede que te cueste un poco.

Durante el próximo año tienes una misión muy importante, aunque seas un niño, y además, solo tú puedes llevarla a cabo.

Durante el año 2010 serás el Guardián Celestial en la tierra, de la letra que has elegido….
Todo el mundo te reconocerá cuando te mire a los ojos. Y al verte a ti, podrán recordar una cualidad angelical que tiene mucho sentido para conseguir cambiar el mundo. (Recuerda que ninguna buena acción es pequeña)
Como este año eres un Guardián Celestial decide entonces, cual de todos quieres ser. Me explico: Si por ejemplo has atrapado una A, puedes elegir ser el Guardián del Amor, o el de la Alegría, o el de la Armonía, si atrapaste una H puedes decidir ser el de la Honestidad, si lo que atrapaste fue una C, puedes elegir por ejemplo... entre ser el guardián del Cariño o el de la Compresión. (Recuerda que puedes elegir entre 27 letras más o menos y que el mundo las necesita todas).

Dios ha visto tu luz azul brillar, y ahora solo tienes que ayudarnos a los mayores a recuperar la nuestra, pues con la edad nos vamos volviendo un tanto desmemoriados y cortos de vista (Pero hasta eso, puede tener solución).

No te preocupes, es mas sencillo de lo que parece, verás;
si has elegido la A de Alegría, durante el próximo año solo tienes que mostrarte alegre tan a menudo como puedas. ¿Ves como no es tan dificil? Si has elegido la C de comprensión, puedes mostrarte compresivo cuando alguien no reaccione como tu esperas, si la afortunada fue la G y eliges Generosidad, seguro que encuentras muchas cosas que ofrecer a los demás, como un poquito de tu tiempo o de tu ayuda, sin esperar siempre a que te la pidan. ¿Verdad que sí es posible cambiar el mundo?. Vale, vale, puede que sea un poquito difícil al principio, pero sois muchos niños y Dios está siempre muy cerca de vosotros para ayudar.
Seguro que si te sientes capaz de convertirte en un guardián celestial de las letras es porque sientes también que la Navidad es un tiempo mágico, tan mágico que de él pueden nacer los mejores propósitos para el resto del año.

Así que si crees en esta historia, y en el asombroso poder de los niños para cambiar el mundo cuéntasela a tus amigos para que ellos atrapen su propia letra y cada vez seamos más los mayores que podamos ver esa luz azul que brilla en cada corazón y tal vez incluso podamos encender de nuevo la nuestra.
Seguro que Dios ya se siente orgulloso de ti, así que imagina que contento se pondrá si le hechas un mano esta navidad.

*Pd: si eres del tipo olvidadizo prueba entonces a hacer lo siguiente:

· Elige una LETRA
· DIBÚJALA todo lo grande que quieras.
· RECORTA la silueta
· DECÓRALA (pinta, pega, dibuja dentro…)
· Después escribe dentro tu nombre y el mensaje en el lugar que prefieras de la letra: Cariño,
Diversión, Dulzura…
· Ponle unas alas y cuélgala de tu árbol de navidad o de tu habitación
.

Firmado: El viejo guardian celestial de la letra I:) Imaginación


jueves 26 de noviembre de 2009

Le dije que le amaba





  • El
Le dije que le amaba, pero ¿cómo no amarla?
si cuando el sol se apaga sus ojos más me buscan.
Le dije muchas cosas que apenas ya recuerdo,
y en cada despedida dejé rodar mis lágrimas.
Te digo que la quise como se quiere entonces,
cuando apenas se sabe, ni se quiere saber.
Coleccioné sus besos, los abrazos intensos,
guardé como un tesoro las caricias más díscolas
y me entregué sin miedo a una historia difícil.
Pero el tiempo ha pasado llevándoselo todo
en mis ojos la luna apenas se ilumina,
y la noche no acaba al empezar el día.
Le dije que le amaba, pero ¡cómo no amarla!
si aunque no la desee sus ojos aún me buscan.
Pero no tengo nada que pueda ya ofrecerle,
me he quedado vacío, de amor y de palabras
de gestos que acompañen lo que ella más desea.
Tal vez por eso busco el momento imperfecto,
ese instante valiente que acompañe mi pena,
cuando pueda decirle sin miedo a equivocarme,
ya no te quiero niña, ¡pero cuánto te quise!.

  • Ella

Sobre el azul del cielo dibujo margaritas,
dejando que sus pétalos el viento se los lleve.
El mismo que me roza robándome caricias,
me cuenta que no tengo, su amor junto a mi boca.
Pero cuando le veo, pasar junto a mi lado
mirándome a los ojos, fingiendo que me ve,
mi corazón palpita con miedo a detenerse.
A veces me pregunto, perdida entre recuerdos,
porqué le quiero tanto, si él ya no me ama.
Me dijo que amaba, juro que me lo dijo,
cogidos de la mano anduvimos un rato,
tumbados entre hojas dormimos los silencios,
mantuvimos helado ese instante imposible.
Pensé que me hablaría, que por fin sus palabras
sonarían sinceras como el agua de lluvia
que escucho en las tormentas,
cuando llega rompiendo junto a mi corazón.
Pero él nada me dijo y yo no pregunté,
aun me quedan los pétalos que el viento no tiró,
y es por eso que sueño e imagino que tengo
en mi mano su amor. Si lo ves y me entiendes
dile que yo le quiero, que sé que no me quiere,
que por eso le dejo, hoy libre el corazón.






miércoles 18 de noviembre de 2009

Emily y Taylor Mittchel





Emily Mitchell es la madre de Taylor Mitchell una jovencísima cantante de Folk Canadiense que ha muerto recientemente debido a los ataques de unos coyotes mientras hacía acampada en uno de esos grandiosos y muy imponentes bosques canadienses, en el Parque Nacional de Cap Breton. La noticia ha sido publicada en medios nacionales españoles, hace ya unos días. Pero la carta que Emily escribe, para leer el funeral de su hija Taylor me llegó buscando referencias de los principales periódicos canadienses para un trabajo escolar de mi hija. Ya saben,( buscándole atajos que eviten excusas que la lleven hasta el tuenti cuando no debe). Es una suerte haber pasado por esa dirección de internet en mi búsqueda particular.
Me gusta leer cosas importantes aunque me duelan, cosas que me recuerden quien es el hombre en la tierra. Me gusta no perder ese norte, el único norte en realidad. Porque a veces uno tomaría el camino del sur cuando las cosa se ponen feas, e iría a refugiarse al calor de los colores y la alegría, desearía supongo que no existiese un norte inhóspito y frío. Pero el blanco existe porque hay un negro, ¿se imaginan escribir en negro sobre fondo negro? si le hemos puesto una palabra al dolor es también porque existe otra para el placer. En este cosmos infinito todo necesita de su contrario, al menos para ser comprendido, supongo.
Me alegra mucho haber leído la carta de Emily a quien desde aquí le envío mis condolencias virtuales por si fuera verdad que la energía viaja a través del pensamiento y es por eso que la traigo al blog.


Que Emily diga de su hija :“Taylor 'was my shining light, my baby, my confidante and best friend,”' no sorprende pero por supuesto emociona. Mitchell agradece en el inicio de su carta, como buena Canadiense, la cooperación de todas las personas que hicieron lo posible por salvar a Taylor aquel día y el apoyo de todas aquellas que le han enviado sus condolencias. Esto es lo que distingue a las personas grandes de las diminutas. Recuerdo a Tagore al leerlo y me parece que a Emily sus lágrimas no le impiden ver las estrellas.
Al tratarse de un suceso que ahora llamaríamos “mediático” Emily se ve en la necesidad supongo de aclarar algunos aspectos de las circunstancias que han rodeado la muerte de su hija y hace saber a quien quiera entenderlo que su hija : “was a seasoned naturalist and well versed in wilderness camping. She loved the woods and had a deep affinity for their beauty and serenity”. Y después añade con una sencillez y resignación admirable: “Tragically it was her time to be taken from us so soon”.
Tal vez Emily sea una persona religiosa o tal vez no, pero es desde luego de una gran categoría emocional y personal.
En esta especie de estado de sitio que vivimos donde se nos quiere hacer creer que el fin único del estado no es prevenir bajo sanción por recaudar, sino el evitar que nosotros pequeños analfabetos muramos atropellados, escachados, ahogados o despeñados, resulta llamativo que haya ciudadanos que en algún lugar del mundo sean coherentes y un estado que no le pase una factura por imprudente.
Y es que la vida es muy complicada y frágil. Cualquier intento de bonhomía por parte de nuestras leyes está bien pero tiene sus consecuencias y a veces produce paradojas extrañas.
Por ejemplo, hemos recibido la buena noticia de que se ha disminuido el número de fallecidos en accidentes de tráfico. Nadie se atreve a decir que esto sea una mala noticia porque no lo es. Sin embargo esta buena noticia ha hecho disminuir considerablemente el número de órganos disponibles para trasplantar a personas que sin ellos morirán. Es complicada la vida ¿no? Si nos preguntan si queremos morir en un accidente decimos que no. Sea cual sea. Pero si mañana uno de nuestros órganos vitales falla o le falla a un ser querido, lo que deseamos es un trasplante (y para eso alguien tiene que morir). Que Dios no nos lo pone fácil, es cierto. Que a veces no es posible argumentarlo todo también. En nuestro país, se gesta una nueva ley para reducir el número de muertes entre los peatones, y que obligará a los conductores a circular por ciudad a la velocidad de una bicicleta que es más o menos 30 por hora cuando vamos de paseo, no sé si llega siquiera a ejercicio moderado. Pero recaudar está mejor que enseñar al peatón que por la calzada pasan los vehículos y que aunque haya un paso de cebra, como que mejor mirar primero y cruzar después, mejor que investigar porque y por quién suben las falsas denuncias por atropellos, y por supuesto es mejor y más fácil que ser coherente y responsable y acabar con los puntos señalados en las estadísticas como negros. Estamos llegando a un punto donde la voracidad de la recaudación empieza a ser ilimitada y cualquier excusa es buena y asumida por el dócil ciudadano.

Hay dos formas de ver la vida en este sentido, una la de quienes quieren matar a los coyotes tras una excepción trágica de la naturaleza y otra la visión de la madre de Taylor que dice en sus propias palabras:
“We take a calculated risk when spending time in nature's fold -- it's the wildlife's terrain. When the decision had been made to kill the pack of coyotes, I clearly heard Taylor's voice say, "please don't, this is their space". She wouldn't have wanted their demise, especially as a result of her own. She was passionate about animals, was an environmentalist, and was also planning to volunteer at the Toronto Wildlife Centre in the coming months”

Es decir, la de quien entiende que el hombre que no asume sus propios riesgos y respeta el orden natural de las cosas, está alejándose del sentido de la vida.
Para Emily la vida de su hija fue “short but full and vibrant life” y todos los esfuerzos y mensajes que recibe, le ayudan a mantener viva la memoria de su hija.
“There will be a service and visitation, as well as a concert to celebrate her life and music”
Está claro que Emily es una madre al lado de la vida. Una madre herida por la dentellada de la muerte cerca de su propio corazón. Pero con coraje. Con actitudes así se comprende mejor porque el mundo ha sobrevivido a tantas catástrofes y de dónde ha sacado la fuerza para no rendirse ante tantas adversidades como ocurren. A lo mejor no todo está perdido.
¿Cuántas horas despreciamos tratando de amar a nuestros hijos de forma equivocada? ¿Cuántas esperando de la vida aquello que no puede darnos? No es que seamos en realidad tan lerdos, supongo, sino que nos falla a veces ese valor que hace falta para seguir confiando en que sí podemos. Hacer de cada minuto de vida un minuto memorable (Rae: digno de memoria).
Por eso pienso que los minutos dedicados a leer y comprender a Emily han sido para mí memorables.
Descanse en paz Taylor y ojalá Emily sea capaz de salir de todos y cada uno de los pozos emocionales que le quedan por vivir.