Esto que te voy a contar no es en absoluto una historia real. Y no es una historia real porque no ha sucedido nunca, hasta ahora. Pero tu, que eres un niño todavía y posees la cualidad de la imaginación, puedes permitirte pensar, qué pasaría si la historia que voy a contarte sucediese realmente por ejemplo, esta Navidad…Escucha;
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Recordó entonces el momento en el que tómo la decisión de crear al hombre y hacerlo libre. De ese modo le dió la responsabilidad y la capacidad de poder elegir qué hacer con su vida. Pero algo al cabo de los miles de años, no estaba saliendo tan bien como él había querido, pese a ser Dios y desearlo de verdad.
Los hombres andaban por ahí abajo en su planeta, confundidos y cada vez más tristes mientras que la tierra parecía un tanto enferma. Muchas personas lo sabían pero eran muy pocas las que trataban de cambiar la situación. Y entre tanto desconcierto, se sucedían guerras, hambruna, inundaciones, crisis financieras… Y tal vez por eso la luz del mundo se iba apagando.
A pesar de todo, Dios seguía confiando en la capacidad de amor de los hombres y en su libertad para poder llevar acabo las mejores elecciones.
Todos los años, observaba atentamente cómo algunas personas se esforzaban por celebrar la llegada de su hijo a la tierra trantando además de continuar durante el resto del año, viviendo el mensaje de amor y esperanza que Jesús nos trajo, con su nacimiento.
Dios, desde su cielo, podía ver esa gran sombra que se cernía sobre la tierra, pero a la vez, distinguía las miles de diminutas luces azules repartidas por todo el planeta.
Dios que desde luego, lo sabe todo, sabía perfectamente porqué brillaban todas esas luces , y sentía lástima al pensar, que muchos de los habitantes del planeta tierra, nunca las habían visto pese a tenerlas muy muy cerca y ser tan bonitas.
Y en esta parte del cuento es donde entras tú.
Es posible entoces que Dios nos visite esta Navidad, y si lo hace es desde luego para ir en busca de esas diminutas luces azules, que tan bien conoce por haber sido antes de su alumbramiento en la tierra, lo más parecido a un ángel.
Voy a revelarte un secreto, aunque los mayores no lo sepan o no te lo hayan dicho nunca, se dice que los niños fueron amigos de los Ángeles antes de llegar a la tierra y todavía conservan las cualidades que aprendieron de ellos. Tú por ejemplo, sin ir más lejos, las tienes. Te lo aseguro.
(Pues, ¡Acuérdate de abrir los ojos para seguir leyendo!)
Observa entonces de nuevo, todas esas letras misteriosas que se mueven de un lado al otro, del cielo, como si bailaran. Muy suavemente, estira la mano y coge una rápidamente. ¿La has atrapado? ¡BIEN..! (Si no has podido coger ninguna no te preocupes, vuelve a intentarlo). Si hace mucho que no utilizas la imaginación, puede que te cueste un poco.
Durante el próximo año tienes una misión muy importante, aunque seas un niño, y además, solo tú puedes llevarla a cabo.
Así que si crees en esta historia, y en el asombroso poder de los niños para cambiar el mundo cuéntasela a tus amigos para que ellos atrapen su propia letra y cada vez seamos más los mayores que podamos ver esa luz azul que brilla en cada corazón y tal vez incluso podamos encender de nuevo la nuestra.
· Elige una LETRA
· DIBÚJALA todo lo grande que quieras.
· RECORTA la silueta
· DECÓRALA (pinta, pega, dibuja dentro…)
· Después escribe dentro tu nombre y el mensaje en el lugar que prefieras de la letra: Cariño, Diversión, Dulzura…
· Ponle unas alas y cuélgala de tu árbol de navidad o de tu habitación.
Firmado: El viejo guardian celestial de la letra I:) Imaginación


