

VOSOTROS, ELLOS
Podría amarte callada y torpemente,
oculta en la distancia más aparente
o en el desordenado fondo de tu armario.
Fingir que soy tu coletero negro
desgastado y rasgado por el uso,
envidiarlo por ir siempre contigo
y pasar de tu pelo a tu muñeca,
de tu muñeca a tus dedos
y estirarme , estirarme y estirarme
hasta romperme.
Podría imaginar que soy la letra machacona,
que escuchas cada noche en tu mp3
y tener por fin esa atención
que te lleva a soñar lo que deseas.
¿Por qué entonces no soy
extraña y alocada como tu risa joven
y conseguir así saber adónde vas
cuando no estás conmigo?.
Hace ya tanto tiempo
que el aire susurrado de mis labios,
prestó el rojo carmín a ese horizonte
donde acaban los días ofrecidos
al devenir incesante de las dudas,
que es el eco dormido en mi memoria
el que regresa hoy a recordarme,
que no debo entregar mi alma y mi sosiego
al impune dolor que me anestesia
cuando estando tan cerca de tí a veces,
ya no te encuentro.Porque sí, sí estás ahí,
tras una extraña máscara de miedo,
modelada en arcilla y sueños rotos
ocultando tal vez que tú también,
te buscas a ti misma, callada y torpemente
como lo haría yo.