LATIDO NAVARRO
Confieso que he llorado. Una lágrima vale, tal vez dos y ha
sido algo instintivo, sí. Fuera de control. Pero ahí estaba.
Es medio día de domingo tranquilo,
hora del telediario. Comemos. Yo estoy de espaldas a la TV. Está puesta la
Cuatro* no por favorita sino porque sus noticias coinciden con la hora perfecta
para provocar una indigestión. Prefiero comer sin tv, pero es el rato perfecto
para entérate en imágenes de lo que pasa por el mundo, así que me arriesgo a
que a veces la comida no me siente bien.
Me levanto, con los platos en la
mano, y al girarme, unas imágenes captan mi atención. Es un estadio de futbol. Me quedo inmóvil, tal
vez asustada, no porque no crea lo que veo (para mi desgracia ya he entendido
cuan cruel y estúpido es el hombre) sino porque no se el final de lo que veo y
de repente me teletransporto ingenuamente a Pamplona, ahí junto a esa familia, al lado de ese niño.
Una lágrima que no domino llega sin previo aviso, es la lágrima de la
impotencia. De saber que llevan las de perder. La dignidad, la vida, el
control, la esperanza…en unos minutos. Que no sea la vida, me digo; son más y
delincuentes. No los califico yo se retratan ellos.
Chapó por el padre que protege al
hijo. Qué situación tan difícil, sujetar al niño al tiempo que retienes el acto
reflejo de romperle los dientes al otro para proteger a un hijo, que no a una bandera. ¿Cómo seguir siendo el héroe
imperfecto de tu hijo cuando se trata de uno solo contra la sinrazón?.
Los antidisturbios, los geos o
como quiera que se llamen, llegan luego, unos quince, no tendría sentido que llegasen antes del
delito, claro, ¿para qué ganarse el respeto de los vándalos, y llevarse una
cicatriz?. A veces yo tampoco quiero poner la jeta por este país o por nadie. Educaditos
ellos, se parapetan junto a la víctima ( esta es mi impresión) , serios,
rígidos, encapuchados, imparciales. Los atacantes al otro lado, echando espuma
por su hocico. Trasladan a la familia madridista y residente en Navarra, a otro
lado, son los apestados.
Los osados madridistas que
desafían a los aficionados del osasuna, desplegando su bandera, sentándose tranquilamente
y sin ningún pudor, como si nada, a ver la nueva versión del circo romano,
donde los leones aparecen en las gradas.
Señor, déjeme que le diga algo, aleje a su hijo del futbol. Los estadios
siempre han sido el lugar donde desahogar a gritos las frustraciones personales
increpando al contrario, buena higiene mental para el pueblo pero ahora se
aniquila impunemente la voluntad del contrario y si usted no es un vándalo, prepárese para recibir “ostias”. Por estas tierras ya conocemos a parte de esa afición Navarra. Sus
descalificaciones a la Virgen del Pilar, su bola de acero sobre los autobuse…la
vergüenza para los aficionados de bien del osasuna y un peligro para el resto.
Las imágenes terminan el locutor de la derecha muestra y demuestra su indignación, el de la izquierda también, comedidamente, claro. El de la derecha dice, mirando a su compañero algo así como “¿Pero sabes que es lo peor?” Al otro se le nota pelín molesto por la osadía de su compi , de hecho en mi opinión se la repanpimfla lo que le diga su compi, pero el otro insiste y dice algo parecido a “ Lo peor es que cuando se vean no les dará vergüenza” y el compañero de la izquierda que sigue hierático ante la cámara dice “Bueno, eso no lo sabes” y pasa entusiasmado a la siguiente noticia. Y yo pienso, “capullito” disimula más tu cobardía, y que dios te de muchos hijos para saber lo que es ser padre… y luego no se porqué pienso en los padres de los que increpaban y agredían a la familia arrancando de las manos del padre la bandera madridista. Y pienso en el padre del niño, y le deseo muchos más partidos donde olvidar este y donde pueda recoger todas las alegrías que tal vez la vida cotidiana no siempre pueda darle.

