domingo, 13 de septiembre de 2009

La edad de lo soñado


Leo todas tus frases apresuradas y escuetas como tormenta de verano. Todo tu mundo, apenas en unas cuantas hojas y me voy contigo hasta donde te nacieron las pausas más solitarias y la premura infinita. (Pienso en si soy capaz de reconocerte de ese modo, después de tanto tiempo...)
¿Cuánto de lo que yo creía sobre ti sigue intacto después de leer de nuevo tu diario?
Todos los interrogantes posibles, los transpiro cuando lo termino y flotan sobre mi como globos con sus cestas de mimbre elevándose hacia el cielo.
Pongo entonces, un poco de distancia entre tú y yo para poder imaginarte de nuevo exactamente allí, donde ahora veo desde mi terraza cómodamente sentada, las cumbres pirenaicas envolviendo un Sallent anciano que parece despertar a una pubertad tardía.

Desde esta distancia, el pueblo se me antoja la parte más noble de este valle, como tu alma niña. Me parece tan pequeño y vulnerable… Solo un bosquejo capaz de ser borrado en cualquier momento que el azar se empeñe en aparecer atemperado. Sin embargo, cuando desciendo hasta sus calles empedradas y respiro el olor tiznado que sale de sus chimeneas perfumadas en leña, me parece un lugar repleto de recursos, capaz de enfrentarse a cualquier inclemencia que esté por venir y siento al contemplarlo, los rayos mas calientes y un viento impertinentemente frío al mismo tiempo.

Así es como yo te recuerdo a ti niña, como un pequeño pueblo en un grandioso valle. Casi nada parece entonces realmente como fue, si me permito revisar mis sentimientos desde esta cima, habiendo ya caminado las sendas de mi propio pasado adolescente y también aquellas que me han conducido irremediablemente hasta la mujer que hoy soy.

Querido amigo, decías al comienzo de cada página del diario adolescente y algo tan sencillo nunca me pareció sin embargo una frase hecha. Pero no creo que pensases en género alguno al dirigirte a él. Ni que hubiese tampoco en ti intención de encontrarte con alguien o algo algún día. Hoy sé que todo aquello y todo lo que nunca seré capaz de recordar, eran guiños que te hacías a ti misma. Si me voy contigo de nuevo, línea a línea volviendo a perfilar tu imagen tal y cómo se grabó en mi alma en esa época, siento ganas de correr hacia ti y llenar tu mochila de la vida con chubasqueros de colores, brújulas, planos de lugares inimaginables, y antimisiles…y protegerte de lo que te ha de venir. De lo que más te dolerá y llegará a rasgarte el corazón.
Pero si dejo que todas esas líneas manuscritas que dibujan tu pasado, vengan hasta mí como si de la primera vez se tratase, no es correr hacia ti lo que deseo, me es suficiente con dejarte simplemente ser y contemplar tu vuelo delicado e imperfecto, como el de una mariposa de vivos colores que insinúa con suave aleteo sus abstractas rutas jamás pensadas de antemano.

Cuando regreso de este modo a ti a través de tus palabras, quisiera poder contarte todo lo que he descubierto a lo largo de estas cuatro décadas acerca de tu sencilla vida. Concederte otros puntos y otras comas, cerrar interrogaciones....quiero decirte, que esa montaña rusa emocional a la que te subiste (ninguno se libró de ella) no tiene un trayecto infinito para nadie y que en tu descenso hubo más amor del que te atreviste a pensar en esos frágiles días. Amor en mil formas diferentes y que después de todo, sí que encontraste el camino que te conduciría al amor verdadero. Ese amor con el que siempre te sientes bien aún en su ausencia, que tiene sobre ti un efecto casi mágico y que te da la luz suficiente para no dejar de ver nunca toda la hermosura que brota recatada y silenciosa, en las cosas cotidianas de tu propia vida. Ese amor sencillo digo, sincero, apasionado y maduro.
A veces, que lo sepas, vuelvo a imaginarte en tu antiguo cuarto, donde se fue gestando todo aquel mogollón emocional y te observo sentada en tu larga mesa de madera oscura escribiendo bajo un flexo alógeno negro que sobrevivirá sin el menor pudor a todas tus decisiones y limpiezas. Te veo con tanta claridad todavía que puedo sentir contigo toda la autocensura que ejerces sobre tus pensamientos, como temiendo que alguien, incluida tú misma pudiese descubrir lo más auténtico que hay en tí y todo me parece tan hermoso y tan triste que me cuesta espantar todo amago de melancolía impostora y no recrearme en ello estúpidamente.
Te veo con absoluta nitidez, cerrar tu diario y esconderlo con tanto cuidado que me parece verte en realidad tratando de no dañar tu propia vida cuando lo haces. Y cuando te desvaneces tan levemente sobre tus sueños siento la tentación de volverme presencia en tu pasado. ¿Y si consiguiese llegar realmente hasta ti de nuevo? Como polvo de estrellas de un antiguo cometa. ¿y si pudiese coger tu bic y reescribirte alguna línea?. No para cambiar tu destino, entiéndeme, solo para acompañarte en algunos aspectos, ya sabes para señalarte algo que te diese un poco de seguridad impostora. Para que tal vez, te permitieses rasgar toda soledad injustificada, y quedarte solo con la justa, la que sí era de verdad…
Podrías por ejemplo, levantarte y volver a leer tu diario, vivir las horas del día siguiente con ese matiz diferente que yo te mostraría, solo sería una pequeña ayuda al fin y al cabo. Nada que perder.
Solo dos o tres palabras, algún punto y aparte, en fin tú ¿me entiendes…?
Cada vez que terminas de escribir esas líneas apresuradas escondes tu diario, no lo he olvidado ¿También te escondes tu, querida niña, perdona lo de niña (ya se que eres también un hermoso boceto de mujer)?. Un hueco al fondo del armario es tu viejo guardián, un lugar entre desgastados cuadernos escolares, que nunca sabrás si ha sido lo suficientemente seguro, pero que elegiste pensar que sí porque no podías vivir sin escribir. Necesitabas creer que ese pequeño espacio en blanco donde cabe la vida en unas líneas, es secreto y es seguro. Tu intimidad es tan sagrada para ti…, y lo engrandeces de tal modo que todo lo que vives se sobredimensiona. Los miedos, los secretos, los nuevos descubrimientos, los amigos, los amores, la vida y la muerte, los enfados, los silencios, la soledad, la traición…
Por eso cuando te abrazas a la almohada como si del primer amante fiel se tratase, tus sueños se multiplican en tu cabeza y se vuelven díscolos en la hora más inoportuna, secuestrando todo tu descanso durante un rato.
Es de un modo indescifrable, la parte más cálida del día, cuando repasas lo vivido y todo lo que está por llegar. Cierras los ojos y te abandonas. Es entonces cuando puedo verte tal y como eres. Simplemente tú.

Comprendo no sin un punto de dolor, que nada debo hacer por ti sino respetarte y dejarte en tu habitación con todo lo bueno y lo malo que te queda por vivir.
A tu jovial modo te estas preparando para tu gran viaje por el inmenso y hermoso valle de la vida. Viéndote, plácidamente en tu sueño, comprendo que lo mejor que puedo hacer por ti es no hacer nada y dejarte así tal cual eres, sin cambiar palabras, ni comas, ni puntos en tu secreto diario. Es tu derecho sentirte imperfectamente feliz de ese modo, o sola, o aceptada, es tu derecho no poder ver todo lo bueno que tus amigos sí vieron en ti (y que tardaras muchos años en verlo tu y mostrármelo a mi). Me marcho de puntillas, de regreso a mi presente, camino de otras cumbres. ¿Quien soy yo siquiera para pensar que podría cambiar algo de tu pasado mi querida niña?

Se que yo soy el amigo a quién escribiste hace tanto tiempo lo he comprendido este año, 17 años después, por eso acudo a tu llamada consciente de cuanto todavía hay de ti en mi y me resulta extraño que aún habites de esta forma en mi.
Y cuando leo de nuevo lo que fue para ti ese año cuando cambiaste del colegio de monjas al colegio de curas y veo a la niña adolescente que fuiste, me embriago de nuevo, contigo y tus amigos, del encanto de lo diferente y lo opuesto.

Lo masculino se metió en vuestras vidas (en la tuya y en la de tus amigas) con todo el poder de lo misterioso y lo desconocido, y caminasteis hacia el amor que cada una llevabais dentro, imaginándolo así casi perfecto en el otro, en el compañero de clase o en el ligue de verano. Un amor que no dejaba de ser en la mayoría de los casos platónico. Pues probablemente ese primer amor que se siente imaginado y que parece real, solo es así por lo que nos hemos atrevido a soñar cada noche desde nuestra habitación.
La edad de lo soñado, no es la edad de lo que el otro es. Se ama por lo que uno cree que el otro es, pues cada uno en su vagón puede acaso ir en la misma montaña rusa pero lo que siente al subir y bajar por las rampas, cómo cada uno lo vive en su propio instante finito es intransferible. Lo es entonces con apenas catorce años en el amor platónico y lo es después con el amor pasión. No debo desvelarte nada del futuro que te espera pues eres tu quién lo debe seguir escribiéndo, con tus faltas ortográficas, redundancias y originales o no tanto, metáforas.
Tal vez si pudiera solo te diría una cosa. Una palabra, puede que la dejase escrita al final de tu diario. Un nombre, femenino que resume algunas de las consecuencias de todas las decisiones que irás tomando a lo largo de tus próximos años y que te mereció la pena. Aunque su nombre no te diría nada.
Ella tendrá tu misma edad dentro de unos pocos años. Todo será bien diferente a lo que tu habrás vivido, probablemente ella ni siquiera escriba (si acaso llega ha hacerlo) con un bic.
No estoy segura de que reciba hermosas cartas con tachones y letras apresuradas o redondas, alargadas o ilegibles, será poco probable que eso ocurra. No, no amarillearán como amarillean hoy las tuyas. Esas que guardan en una caja de madera las claves de tu futuro y que ahora son pasado.
Su rincón secreto no tendrá probablemente llave sino clave secreta de entrada. Inaccesible para mí. Probablemente mi respeto hacia ella la haga en sí misma inaccesible. Ella guardará en e-mails y documentos de Word, retazos de su vida que tal vez nunca sobrevivan a los cambios de ordenador. Tal vez sean solo bits o pixels que mueran al morir el disco duro que los guarde.
Hay algo que sin embargo no habrá cambiado cuando ella alcance también la edad de lo soñado, algo que permanecerá siempre al margen del entorno que le toque vivir, atemporal y puro.
Ese viaje de vértigo psicodélico por los despertares adolescentes a los nuevos sentimientos donde una emoción diferente nace cada minuto y aplasta sin pudor a la anterior. Ese viaje, volverá como una ruta insalvable que tambié ella deberá emprender.
Tu diario niña, me ha recordado entre otras cosas la necesidad enorme que siente el adolescente de ser aceptado por su grupo, y la supuesta contradicción de querer ser diferentes y a la vez iguales. También me recuerda los sentimientos salvajes que nacen de la incansable búsqueda de los cómplices emocionales. Y cómo en esa escena de la vida aparecen por primera vez celestinas y confidentes o traidores por amor que se pierden en las primeras desilusiones.
Todos despertamos, casi de modo sincronizado al sueño mecido de la infancia. Y las cosas se nos antojan tan diferentes al minuto anterior que creemos que hemos de mudar hasta de piel. Construirnos una nueva identidad que encaje en ese desconocido mundo que nos deslumbra. Es nuestro fluir natural y nada puede supongo, ni debe hacerse contra ello. La naturaleza es poderosa, brillante y a menudo sabe lo que hace.
Déjame entonces que te diga que también ella, “la niña que un día soñará en bits” y sus amigas, tendrán su propia danza en el amanecer de estrenada pubertad. Nada me gustará más que estar junto a ella su desafío.
Tu viejo diario me ha hecho ver que después de todo, la magia de la infancia no se abandona del todo ni siquiera a los catorce años sino que perdura en el tiempo salvádonos posteriormente de nuestra soberbia adulta.
Yo tengo el secreto de aquél primer amor, de cómo concluisteis esa historia iniciada en el aula, pero el final, vuestra ruptura, que por alguna razón decidiste no escribir tan claramente, no es ya ves, lo más importante. Lo más hermoso es como os deslizasteis a través de todo ese nuevo mundo, sin prisas y con un enorme sentido del respeto hacia vosotros mismos.
Te reconozco que fue mágico sentir cómo una simple mirada del otro, del elegido, hacía que circulase sobre vosotros una corriente eléctrica que os paralizaba y os hacía parecer idiotas. Cómo una simple palabra os hacia imaginar otras posibles y os tenia la cabeza ocupada durante días a la tenue luz de una luna que se ocultaba más a menudo de lo que era deseable.
Con el paso de ese tiempo, con el fin definitivo de la edad de lo soñado, las cosa no son mejores o peores, solo se transforman en su propio devenir.
Otros amores se asoman a nosotros y cada nueva historia se inicia honestamente con ilusión renovada. Nada muere mi niña, con el final del primer amor salvo la propia historia. Los sentimientos más profundos, más fuertes y más auténticos están todavía por venir…Y esa primera historia que nos hizo sentir valiosas convivirá con nosotras para siempre en nuestra memoria, siempre mágica y única. Especial.
Nunca sabrás hasta que no te llegue el momento, que de cómo me he permitido vivir luego el gran amor de mi vida, tuvieron mucho que ver esos primeros amores adolescentes. A ellos le debo lo mejor de cuanto aprendí sobre ello, a los que surgieron a modo de flechazo, a los que se excusaron tras la amable figura de la mistad, o a los que se presentaron sin previo aviso tras las horas plácidas de un verano. Como huellas que me regresan a mi propio despertar están ahí, cada uno habita el lugar de mi corazón que le corresponde y todos hicieron de mi la amante que ahora soy, la mujer en que me he convertido, pero sobre todo la chica que enamoró a su amor mas verdadero.

He disfrutando permitiéndome entrar de nuevo en el extraño mundo adolescente donde la inocencia aún se permite dar sus últimos coletazos, he regresado al aula donde todo se enciende con un simple gesto y los mensajes viajan secretos en tiras de papel enrollado a escondidas de los profesores, mientras las caricias se imaginan díscolas e inalcanzables, donde un primer beso se imagina y se sueña durante horas, semanas, o meses y puede acabar después de todo, en los labios mas inmerecidos.
He recordado y reconocido un espacio feliz, donde todo se tambalea sin justificación posible y el silencio se comunica en largos monólogos de música estridente.
Es el paseo entre pupitres mas desesperado que uno hace consigo mismo a lo largo de su vida y sin embargo, seduce todos los poros de nuestro ser cada vez que pensamos en aquel tiempo lento donde todo se imagina más que se vive. Un tiempo que es la vida pasión y como tal duele y atrae.
Puede que después de todo, siempre quede algo pendiente con el adolescente que fuimos, o que creímos ser.
Quizá deba de ser simplemente así, reencontrarnos de nuevo con él para reconocer sin miedo a aquel ser cambiante e inseguro que un día fuimos y permitirnos así, no temer otras adolescencias que nos lleguen a través de nuestros hijos, y sobre las cuales nada podremos hacer sino guiarlas cuando lo permitan, respetarlas siempre, acompañarlas a menudo, y comprenderlas con todo el cariño que merecen.


Querido adolescente de hoy en día,

"La edad de lo soñado” es solo un anticipo de cuanto te permitirás vivir o no en el futuro. Ponte siempre de parte de ti mismo cuando desde el corazón hables con el lenguaje de los sabios, si has de juzgarte que sea suavemente y recuerda que como la arcilla podemos moldearnos para convertirnos en la mejor obra que hayamos imaginado ser.
Cuídate siempre ejercitando tus mejores sentimientos y confía siempre en tu capacidad de mejorar y en aquellos que te aman. Aprende a perdonar y a ser perdonado. No temas nunca alejar de ti a los falsos amigos y dedícale tu tiempo a los mejores.
Eres un adolescente de eso no cabe duda, un ser humano especial, un proyecto de hombre, viviendo ya su propia vida, elígela sana, honesta y generosa y todo lo bueno que el futuro haya de traerte, vendrá por añadidura.
Estás ya en la ruta de tu propio valle, siente el calor del sol y el viento libre que danza entre tu piel. Es real. Mírate luego en el riachuelo más hermoso que conozcas o busca el ibón más alto de los Pirineos, donde el silencio y la belleza ayudan a encontrarse con uno mismo y tal vez tu alma asome para ver que guapo eres y recordarte cuantas cosas especiales te quedan por vivir. Si tú no lo ves, a ese ser especial que hay en ti, si no te das una oportunidad para encontrar en tu interior la fe en ti mismo y el respeto a los demás, nadie, absolutamente nadie, podrá hacerlo por ti. Vive entonces este presente y vívelo bien.

domingo, 26 de julio de 2009

Amigos de verano




“Pasará este verano con sus noches narradas
sobre el fuego dormido, junto a un cielo estrellado.
Terminarás las horas más quietas de este año,
bañadas por la espuma de risas infantiles.
Habrá una despedida del tiempo compartido
y unos ojos cautivos que regalen destellos
de luces encontradas en miradas ajenas.
Y quién sabe si entonces, tu corazón te cuente
secretos imposibles, aún por descubrir.
Si eso así sucediese un día en cualquier parte,
escúchate tranquilo, tumbado en otros rayos
junto a otra madre-selva, mas lejos de esta tierra.
(Con el paso del tiempo, vivirás emociones
que dormitan perennes en ese valle hermoso,
llamado corazón...)
Si encontraste la senda que anduviste buscando
y probaste los frutos del árbol de tus sueños,
siempre sabrás llegar junto a un cerezo en flor.
Y todos los paisajes que pongas en tu vida
se llenarán de estrellas con soles de verano.
Los que aquí nos quedamos entre lo cotidiano,
viviremos espacios repletos de tu ausencia,
y en otras noches quedas, junto a la madre-selva
miraremos estrellas que nunca se marcharon
y veremos de nuevo el brillo de tu pelo,
iluminar recuerdos escritos con tu nombre.”

miércoles, 24 de junio de 2009

Un campamento cerca de las estrellas

A todos los nacidos en los años 60 y que no han conseguido que sus hijos duerman en tienda de campaña...y a los que sí lo han conseguido pues también, pero sobre todo, a quienes quieran recordar su primer campamento de verano bajo las estrellas y no les importe volver a ser un poco niños.

***Cuento infantil***

En especial para mis miniamigos preferidos : Carla A., Alvaro A., Sara B., Paloma P., María Pp.,Paloma A., Candela T., Alvaro T. con todo mi cariño.

UN CAMPAMENTO CERCA DE LAS ESTRELLAS

(O ¡15 dias chupi-guay!)

Cuando mi mamá no era la mamá de Teresa, llevaba gafas y coletas, (a veces también se dejaba flequillo) y el pelo castaño, brillante y lleno de enredones a los que llamaba higos. Cuando mi mamá digo, era alta hasta darse con los pomos de las puertas en la frente y delgada como el palo blanco de un chupa-chups , se llamaba Candelita.
Mi mamá que solo era María Candela cuando se portaba fatal, traía unas notas estupendas a casa, para que sus padres se pusieran contentos y le dejaran ir de campamentos con sus amigas del colegio. Porque para Candelita los campamentos eran una cosa estupenda y también un poco tristes, pero solo una chispa.
Ella, que era bien espabilada o lo aparentaba cuando le interesaba, se encargaba personalmente de que la carta que le daban en el colegio con la información sobre los campamentos de verano, no se perdiese por el pupitre, ni entre los asientos del autobús, ni en la cocina de su casa y por eso, cuando llegaba a casa, cogía un boli bic de color rojo y dibujaba una X enorme justo en la casilla donde estaba escrito:
“SI Autorizo a mi hija para ir de campamentos” o algo así.
A su hermano Pablito solo le enseñaba la carta de lejos, bueno de muy lejos, no fuera ocurrir que como era pequeño con un renacuajo de charco e inexperto del todo, la fuera a estrujar o a manchar o peor, la rompiese en mil pedazos. Eso sería terrible para Candelita si sucediese, más que una semana sin chuches o un mes sin tele, porque entonces tendría que pasar todo el verano sin ver a sus amigas y sin un plan mejor que discutir con sus hermanos sobre cualquier cosa.
A Candelita le gustaba leer y releer toda la lista de cosas que tenía que llevarse al campamento, para no olvidar nada; la mochila roja, por ejemplo, la linterna con pilas nuevecitas , el gorro blanco donde estaba escrito en letras azules “Recuerdo de Broto”, ¡Ah! y una cantimplora verde aguacate que le encantaba, pero solo hasta el momento en que veía la de Paloma que era redonda como un disco de ABBA, y tenía rallas de color rojo blanco y negro. No podía evitarlo, justo en ese instante descubría que las cantimploras podían ser también redondas y ella deseaba con todas sus fuerzas que su cantimplora verde aguacate dejara de tener forma de pera, pero eso, no ocurría nunca y un año tras otro siempre llevaba al campamento la cantimplora con forma de pera y color aguacate.
Mi mamá también se preparaba las botas de montaña, unas que siempre le pesaban mogollón porque no eran blandas como las chirucas y que además, le hacían rozadura porque le iban grandes o pequeñas, según el año. Cuando Candelita tenía siete años su pie era por lo menos del número 32 y eso no solía coincidir con las botas, que por ser las primeras habían sido compradas unos meses antes de ir al campamento.
Por supuesto, ella se llevaba también abundantes camisetas de manga corta y pantalones de color aventura, y se ponía crema de protección solar y mucha loción para que no le picaran los mosquitos, que en las montañas los hay a miles de millones por que todo es muy, pero que muy verde.
Y es que Candelita, que aunque estaba flaca tenía un cuerpo con muchas partes; cabeza, tronco, extremidades de brazos y piernas con sus pies y sus cinco dedos en cada uno, se olvidaba de que también tenía orejas porque no podía verlas, ya sabes lo normal, y Zasssss, justo el mosquito impertinente le picaba ahí, donde no se había puesto la loción antimosquitos, por despistada. Nunca supo mamá como se enteraban los mosquitos de que en las orejas no había loción. Probablemente uno se fijaba y se lo contaba a los demás, porque siempre, siempre aparecía con más de un picotazo.
Si a ti no te pican los mosquitos es porque no te has ido tan lejos como se iba mi madre que dormía y todo allí, en las montañas del Pirineo donde la luna que era enorme y luminosa, casi se clavaba en los picos de las montañas. Unas montañas gigantes que cuando anochecía, podían recortarse con una tijera para hacer su silueta y donde había un cielo tan enorme, que era como si todas las estrellas del firmamento infinito, hubiesen acudido allí a una fiesta y por eso estaba multi estrellado.
Por si no lo sabes, te lo digo yo, cuando te vas de campamentos “campamentos” duermes debajo de una triángulo de tela y dentro de un saco enorme y cuando te metes en él, todo el mundo se parece a una salchicha en pan bagette. Cada tienda podía tener hasta 6 salchichas, sin salchichón. Eso significaba que no había monitoras contigo en las tiendas de campaña. Solitas bajo las estrellas y con un mónton de tiendas de campaña en círculo, así es como dormían.
En el Pirineo se está fresco incluso cuando hace calor, o eso le parecía a mi madre que es bastante friolera, y hay mogollón de tormentas con sus relámpagos que encienden todo el valle, y truenos como cuando te enfadas en casa y das un portazo y papá entonces se enfada también y empiezan los gritos, y son tan fuertes que se parece a una tormenta de verano, pero en el salón de tu casa.
No se si te he contado que Candelita era una niña valiente que no tenía miedo de los truenos ni aunque le tocara a ella dormir en la tienda de campaña al lado de la puerta, bueno de la puerta que no es una puerta, porque ya te dicho que la tienda de campaña es de tela naranja y sobretela azul para no mojarte cuando llueve y lo que tiene es una cremallera que hace de puerta.
Lo que a Candela sí le daba un poco de miedo era que alguien le pisara sin querer la gafas de montura metálica, por que entonces no vería quien estaba con ella dentro de la tienda y a lo mejor se colaban gamusinos o sarrios o lobos, pero eso la verdad, no ocurrió nunca.
Mi mamá era muy valiente, te lo repito por si no te has enterado, aunque a veces lloraba un poco pero eso si, sin hacer Buaaaaaa, sino más bien en silencio que es como lloran los valientes, pero es que se acordaba de mi abuela, que era su madre y que no iba al campamentos por que de campamentos solo puedes ir si eres hijo. Así que a veces se le escapaban mas o menos siete lagrimas, o eso pensaba ella. Pero enseguida llegaba la lágrima numero ocho que era de risa y brillaba más, porque sus amigas le hacían reír mucho y entonces se olvidaba un rato de sus padres porque se lo pasaba chupi-guay, contando historias de miedo alrededor del fuego que hacían con leña y hojas secas y gastándose bromas.
En esos campamentos no existía Internet, ni móviles, creételo aunque suene raro, así que cuando pasaban ocho días o cuatro o los que fueran, Candelita recibía una carta a su nombre dentro de un sobre que llevaba escrito en letras grandes :
Candelita Puentes Miravelles.
C/Campamento Virgen del Camino.
Oto. Huesca.
Nada de código postal, por que cuando mamá era pequeña las cartas no necesitaban código, supongo que porque los carteros eran lo bastante listos y se sabían los lugares de memoria. Mamá se ponía entonces, muy contenta y habría la carta a toda velocidad, pero enseguida tenía que correr menos porque casi no podía leer lo que ponía su padre, que es mi abuelo por si no lo sabías, porque su padre tiene una letra muy artística, tanto que no se le entiende nada bién, pero a Candelita le daba igual y dormía con la carta debajo de la cabeza, imaginando lo que quería decir.
Cada día del campamento esperaba una carta de sus padres aunque no siempre llegase una, pero así es la ilusión cuando tienes seis o siete años, supongo que te crees que tus padres no tienen otra cosa que hacer que echarte de menos.
Los días de excursión en el campamento a mamá le parecían un poco difíciles, porque lo de andar no le íba mucho y porque había que atarse bien las botas, no olvidarse de coger el chubasquero y ponértelo a la cintura, además tampoco podías olvidarte de la cantimplora con forma de pera porque sino, era fácil morir de sed con el pesado sol de la montaña, o eso es lo que ella se pensaba. Pero también se te podía olvidar ser lista y entonces ocurría lo inevitable y te bebías toda el agua en la primera parada a la sombra y horrorrrrr también te podías morir de sed si la excursión no había acabado y te quedaban por andar otros diez kilómetros, aunque eso casi no ocurría nunca y cuando ocurría tu mejor amiga te dejaba chupar de su cantimplora aunque luego le diera un poco de asco y todo eso. Pero cuando regresaban de nuevo al campamento, cansados y sucios, mi mamá siempre se alegraba de haber ido a esa excursión, porque se sentía más fuerte, más mayor, como orgullosa de sí misma.
Mi mamá me cuenta que en un campamento pasan cosas muy divertidas, que se juega mucho rato con un montón de niños que lavan su ropa en el río y que se acuerdan también de su papa y su mamá pero que entonces, cuando pasa eso, cantan juntos y otra vez están contentos.
Suena guay. Dice que las monjitas le dejaban quitarse los calcetines y las botas y meter los pies en el río, incluso le dejaban mojarse el pelo. ¿Cuánto hace que no metes tu los pies en un río o no ves un monja? Yo bastante, la verdad.
Pero lo que no le dejaban, y esto es importante, apréndetelo bien, era beber agua del río aunque estuvieses muerta de sed, porque si bien el agua venía de la nieve blanca de las cumbres , lo que a tí podía parecerte un gracioso barquillo de paja flotando, era en realidad una boñiga de vaca que es como se llama a la caca de la vaca en el pirineo. Aunque esto no sé si creérmelo.
Suena divertido eso de ir de campamentos, ¿no te parece? pero yo no he tenido tiempo de comprarme saco de dormir y aunque tengo una tienda de campaña roja con puerta-cremallera, creo que este año la montaré en el jardín para dormir la siesta cuando vuelva del campamento de DIA, por que si te fijas, campamento de DIA, D I A, es solo de día y no hace falta quedarse a dormir, aunque yo también sea muy valiente como mi mamá y me guste mucho meter los pies en el río.
Y esta es la historia de Candelita que un día llegó a ser la madre de Teresa. He dicho.

Yes, we can!

INGLÉS a la carta

Come and enjoy yourself!

Aprende vocabulario inglés de una forma entretenida.

Tarjetas interactivas que nos ayudan a avanzar.

"Me gustó la web quizlet, y enseguida me animé a preparar material para mi propio aprendizaje. Si quieres mejorar tu vocabulario y no tienes tiempo de preparar tu propio material, puede que este sitio te interese. Ve a "Sets" en Come and enjoy yourself!"

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"Gacela" (Lux)