martes, 6 de septiembre de 2011

S E P T I E M B R E

Fue primero septiembre un olor; intenso, seco, inocente, que perfumaba el viento al jugar con las limpias hojas de los libros nuevos y me traía su aroma a tinta impresa y al pegamento que las unía levemente al lomo . Sí, septiembre olía entonces a plástico de forro y celo, a la goma negra de los zapatos y a la que borraría mis futuros errores escolares. Aquel desgastado septiembre es el que amarillea ahora en la memoria frágil de mí historia niña.

Mudó raudo septiembre su tierna piel tostada por agosto y fue sobre todo sonido, melodía de melena lacia, con acordes de ranchera, pasodoble y rock and roll, que se acompañaba de silencios rotos por la pólvora, por el silbido amenazante de los correcaminos y su eco en las calles del pueblo. Y sus días, fueron principalmente siete, pisados con fuerza por la pezuña de morlacos embolados mientras quedaban sellados por las ruedas de remolques ociosos sosteniendo el griterío del gentío. Aquellos septiembre, fueron para mi, mañanas frescas, que tempranas se sucedían hasta llegar a la puerta del colegio y traían consigo el tic tac, tic tac, que señalaba la hora punta para dejar caer después su ring más impertinente y perezoso. Septiembre sonaba joven, a la cálida voz de los amigos, al reencuentro, sonaba franco, a carcajada y a voz docente.

Septiembre se fue y regresó cambiado. Tan tristemente cambiado a veces, que al cabo de un puñado de viajes se tornó aburridamente esperado, sensitivo y el tiempo más tormentoso se apropio de su poder sencillo y me ahogaba llevándome consigo. Aquellos septiembres tristes me amordazaban, me ninguneaban y me enseñaban sus dientes de depredador silencioso, cobarde, sus garras salvajes y su nauseabundo miope aspecto familiar. Y su sonido fue entonces llanto silencioso y solitario durante demasiado tiempo, su sabor amargo y su olor sanguíneo.

Ahora de nuevo ha regresado septiembre, con una luz intensa y me mira de frente sin odio, sin rencor y sin olvido. Y yo, le siento inmensamente blanco, fiel, y extrañamente mágico… tan mágico que me imagino de nuevo contigo de la mano, paseando ahora por otros caminos abiertos entre pinos espesos que frondosamente añaden sombra a un mes soleado de días amables, rutinarios, llenos de horas donde escribir en negro las primeras líneas mi año próximo. Porque a pesar de que soy propiedad indiscutible de enero, es septiembre el que por alguna razón se cita cada año con mi alma, la examina, la conmueve, la agita y la obliga una y otra vez a llorar sus pesares, a perseguir sus sueños o a agradecer la vida.

Septiembre, de nuevo estás aquí y aquí estoy yo también esperándote, menos inocente, menos ingenua, menos doliente y mucho más serena porque sobre mí pasan los septiembres y octubres y noviembres… que acumulan vida, ausencias, rupturas y me restan días…No, mi calendario no es en absoluto perpetuo como lo es el tuyo, pero está lleno de números y casillas con sorpresa, dispuestas tal vez en un desorden tremendamente ordenado y creado con la inocente ambición de no dejarme nunca indiferente y aprovechar los días como merecen.

jueves, 7 de julio de 2011

Lectura silenciosa sobre el agua de lluvia.

Tommy y Jane se ignoraron por quinta vez aquella mañana. Un simple ¡hola! por parte de Tommy y una árida respuesta de Jane, era todo lo que hablarían durante ese día y probablemente los siguientes cinco. La voz de Tommy era casi inaudible cuando saludó, pero la de Jane en cambio, había sido clara y fuerte como el agua de una catarata que golpea enérgica el caudal de un río bravo.




El hecho de haber tenido unos padres amorosos pero poco disponibles y la corta edad que les separaba, había unido de niños a los dos hermanos de un modo casi mágico, obviando a la caterva de hermanos que les distanciaban en edad por encima o por debajo, es más, ese vínculo entre los dos, les había conducido a tomar posiciones cercanas y conciliadoras durante toda la infancia cuando surgían inconvenientes.



Se podría decir que Tom y Jane habían sido siempre distinta cara de una misma moneda. Por ejemplo, cuando eran pequeños, jugaban a dejarse un bigote de leche y apostaban sobre quién de toda la familia sería el primero en decirles algo. Esa pequeña tontería les hacía creer que ellos eran reales y no estaban dentro del sueño de alguien, desapareciendo para siempre cuando despertase.



La mayor parte del tiempo la vida de los niños transcurría tan alejada de los mayores, que les hacía dudar sobre el mundo al que pertenecían. Jane, que siempre había sido más imaginativa que Tommy, y le aventajaba en edad por unos meses, solía inventar historias sobre las razones de su existencia. Cuando estaba positiva, le decía a Tom que ella era la hija del jefe de una tribu del amazonas y que había sido secuestrada por unos exploradores que al darse cuenta de sus poderes la abandonaron en la furgoneta de reparto de sus abuelos y que cuando su abuelo regresó a la furgoneta para hacer la siguiente entrega, se encontró con unos ojos negros escondidos entre el pan que le hipnotizaron y le obligaron a encontrar un lugar definitivo para ella y como el abuelo no era hombre de relaciones importantes, lo único que se le ocurrió fue llevarla a casa de su único hijo que por entonces ya tenía otros ocho hijos. A Tommy, las historias de su hermana le parecían asombrosas y le rogaba con carantoñas que le contase cual había sido su propio origen, pero Jane nunca perdió tiempo encontrando una historia extraordinaria sobre el origen de su hermano, se limitaba a decirle:” Mi niño tu no vienes de ningún lado estas hecho de agua de lluvia bañada en chocolate de la abuela”. Y aunque aquello le parecía a Tom un poco extraño se alegraba cuando lo escuchaba, ya que le permitía entender fácilmente porqué su color era tan diferente al de sus otros hermanos. Pero con el paso rápido del tiempo, aquella moneda brillante y de valor que formaban los dos, comenzó a desgastarse apresuradamente como se desgastó la infancia y después la adolescencia y daba la sensación, de que a veces lo hacía por un lado más que por el otro, razón por la cual a Jane le entraban ganas de liberarse de su familiar cruz y empezar de nuevo lejos de ese lugar que asomaba tan tímidamente al mundo, sin apenas árboles que protegiesen sus sueños nocturnos u ofreciesen copas a las que trepar para coger nubes de colores que retorcer entre las manos para conseguir así lluvia fresca para el chocolate de la abuela. Cuando Tommy discutía con Jane, también deseaba cambiar su cara del otro lado de la moneda poniéndole un bigote largo y puntiagudo como los cuernos de un mamut que pinchasen a cualquiera que osara acercase demasiado.




Dependiendo de la luna Jane se creía hecha de la misma aleación que Tom o no, y esa creencia le hacía pensar que tal vez no fueran tan distintos el uno del otro y que la diferencia de color era solo un trampantojo de los dioses para despistar, aunque últimamente, cada vez que se aferraba a esa convicción algo ocurría proveniente de Tom que le desmontaba tan extraña aceptación y dejaba de ser parte alícuota de una vieja moneda de dos caras diferenciadas, para regresar a la realidad.
Esta vez había sido un email. Escueto, y aparentemente falto de emoción alguna.





Bajo esa profesional apariencia de palabras escogidas dudosamente al azar, su hermanito le había golpeado de nuevo en el estómago. En lo que respecta a Tommy, él no sería nunca consciente de tales consecuencias , él solo se preguntaría por las dos palabras recibidas en respuesta a su email, incapaz de entender otro lenguaje que no fuese el que le dictase su miedo a la vida y la inseguridad de su personaje.
Porque hace muchos años que Tom es solo un personaje incorrectamente escrito por él mismo. Cada día durante sus duermevelas, se inventa ser alguien que no es, como cuando eran pequeños, y se colocaba el cubo del detergente en la cabeza fingiendo ser escolta real protegiendo a una princesa nórdica o como cuando caminaba junto a Jane haciendo todo el ruido posible sobre latas de leche en polvo agujereadas y a las que ponía una cuerda para que hicieran de zancos y poder estar asi a la altura de su adorada hermana.



Con esos juegos infantiles podían ir libremente a su aire por los largos pasillos de la casa porque rara vez alguien reparaba en ellos. Pero hace ya mucho tiempo que Tom no le pregunta a su hermana sobre su origen. Jane por su parte, también calla porque conoce desde hace años el secreto de los desvelos de Tommy pero jamás se los dirá. No tanto porque Tom lo fuese a negar, sino porque Jane dejó de hacer lecturas silenciosas sobre los otros, hace un par de años, cuando comprendió que el saber no siempre puede ser una ventaja y que no todos los problemas desean ser solucionados, porque para algunas personas vivir lo real sería como estar muerto en vida y no conoce a nadie que quisiera vivir con un zombi.
Así que la imaginativa Jane encaja como mejor puede los desvaríos de su desmemoriado hermano y cuando algo le molesta intensamente, cierra los ojos durante un rato largo, hasta que de nuevo recupera el latido adecuado para su corazón, y se imagina cabalgando en un caballo negro hacia el horizonte, pero como nunca lo alcanza, se baja de su fiel caballo sin darle mayor importancia y le da de beber una agua cristalina y fresca. Después vuelve a su vida donde nadie la espera y segura de que cuando algo le moleste intensamente podrá coger de nuevo su caballo negro y cabalgar hasta caer exhausta.





Un sentimiento de culpa le impide mirar a Tom directamente a los ojos para explicarle que cuando fingió que todos aquellos desconocidos del orfanato eran su familia, lo hizo porque sabía que con su edad ya nadie les ofrecería otra posibilidad. Pero lo que Tom en realidad no le perdona a Jane es que el color de su piel es tan blanco que le impide verla en los días de nieve o bruma invernal, y que entonces siente una soledad tan infinita que ni siquiera los sueños de la infancia son capaces de acabar con ella.

miércoles, 13 de abril de 2011

La realidad de lo virtual.




Hace dos años más o menos que escribí este post. Hoy, con la perspectiva del tiempo y un poco más de experiencia me ha parecido apropiado subirlo por fin a la red, por si pudiera serle de utilidad a otros padres "primerizos" o confundidos a veces, con esta realidad on line.
Todo cuanto expongo en estas lineas es desde luego una opinión, el punto de vista de una madre y nada tiene de ciéntifico, sin embargo, antes de que la sociedad estuviese tan "doctorada", ésta solía ser algo más empática y más activa, y las relaciones personales eran fecundas y positivas ayundando a la comprensión diaria de la vida. Hoy , la realidad se nutre de experiencias individuales que afrontan en solitario sus retos y sus miedos. Esa realidad que cada uno percibimos a nuestro modo, es algo que pasa más deprisa de lo que nos atrevemos a pensar, y si no actuamos vivamente en ella, nuestra vida y la de otros queda a merced de lo no dicho, de lo no pensado, de lo no compartido, de lo vivido. Lo virtual que ha llegado mezclado de realidad, no debe en ningún caso desvirtuar lo que sí es.
Sin esas otras vidas que han compartido sus experiencias con otros, el camino educativo hubiese sido para mí y para otros, mucho más agreste. Gracias a esos que directa o indirectamente mejorais mi particular conocimiento sobre el ser humano las cosas que a veces me impiden avanzar, recobran su forma original.

Mi particular experiencia nunca sería por sí misma lo suficientemente fuerte para configurar mis creencias más acertadas. Sin haber tenido también en cuenta la vuestra (todos los otros), esa que escucho, leo o vivo en ocasiones junto a vosotros es sin duda la información que completa el criterio que contruyo para vivir la realidad con la que me encuentro en este u otros temas. Hoy dedico este tiempo ha reflexionar sobre cómo internet es ya parte de cada familia. Como antes lo era la radio o la televión. Pero sus desafios son otros y sobre ellos me gustaría dejar aquí mi opinión.



Los padres de hoy en día, si bien perseguimos los mismos ideales de amor hacia los hijos, no somos en algunos aspectos como los padres que nos precedieron.Y no lo somos sobre todo porque la sociedad que tenemos tiene poco que ver con la sociedad en que vivieron ellos.

Es importante admitir esto si queremos avanzar en la educación de nuestros hijos. Si la escuela lo ignora y los padres lo negamos, si la sociedad solo se preocupa cuando hay algún acontecimiento que nos estremece, erramos. Todos. Existen o deberían existir, principios inamovibles que acompañasen siempre una buena educación, algo concreto en lo que estar de acuerdo todos, como por ejemplo el respeto a la natural personalidad del niño o el derecho a sentirse querido por sí mismo y no por sus logros, por ejemplo, pero incluso eso tan obvio puede llegar a ser difícil por nuestra cualidad de padres imperfectos. Cada caso es desde luego único y sobre él se gestan sus circunstancias particulares, tan reales como respetables. Es hora sin embargo de que los padres tomemos consciencia de que no podemos dejar nuestros hijos a expensas de los criterios educativos del partido de turno, de una ley de última hora, de educación personal improvisada, o de una justicia del menor que los proteja o los ignore, que les trate por encima de su capacidad o por debajo, por poner un ejemplo. Nosotros, los máximos responsable de su educación, sus padres, nos debemos a nuestros hijos desde el primer día en que decidimos serlo y hemos de velar por ellos cuando llegan a este mundo, cuando entran a nuestra casa, cuando forman parte de nuestra familia. En contra de algunas de las afirmaciones negativas y generalizadas que se escuchan sobre ellos, nuestros hijos si bien se muestran muy diferentes en algunos comportamientos a lo que nosotros creemos recordar que hicimos, la inmensa mayoría de ellos no son en absoluto peor que nosotros ni lo tienen tampoco más fácil. Esa es mi particular opinión. ¿Qué me hace pensar que yo hubiese sido mejor que él en sus mismas circunstancias? Incluso cuando pasan por periodos de extrema confusión durante su crecimiento físico o emocional y también cuando nos cuesta reconocerlos en alguno de sus jóvenes comportamientos, no son sino mariposas asustadas tratando de salir de su cómoda crisálida y deseando poseer las alas más hermosas, olvidandose tal vez de lo corta que es la vida de una mariposa. A excepción de los casos imposibles, que los hay (yo al menos conozco uno muy cercano que pese a haber tenido unos magníficos padres es hoy un ser humano adulto falso y amargado, incapaz de vivir y dejar vivir a los demás), cada joven va conformando su personalidad dependiendo de su educación, de sus elecciones y no solo de la carga genética de turno. Hemos de ser conscientes de cuánto nos necesitan y actuar. Estar muy atentos al entorno que les toca vivir y acompañarles vivamente sin son niños y un poco más discretamente pero con determinación, si son adolescentes. Si caminamos con ellos lo habremos de hacer por lugares ajenos y extraños a veces, para nosotros sus progenitores, como por ejemplo las famosas redes sociales..




Sobre las redes sociales se ha dicho ya casi todo y se va trabajando para que exista cierto control del mal uso que algunas personas hacen sobre ellas. Sin embargo están ahí ya y nuestros hijos están en ellas. Imposible ignorarlas o no formar parte indirecta o directa de ellas. No conozco un solo estudiante que no se haya asomado a ellas. Algunos estudios hablan del 80% en el caso de lo jóvenes españoles. Asomarse sin participar activamente, es también estar en ellas y en sus consciencias. La tecnología avanza increíblemente deprisa y además es ahora barata o gratuita (sobre todo si se conectan desde el colegio o en casa de un amigo). Esta aquí y ha venido para quedarse y revolucinal el mundo, así que debemos supongo, crearnos una forma adecuada de comportamiento sobre ella, un código ético responsable y admitirla en nuestro entorno. Crece y lo hace desproporcionadamente a la velocidad mental de muchos de nosotros y para cuando llegamos a sus propuestas, o a sus peligros, nuestros hijos hace días que están ahí. Lo conocen casi todo y a ¡casi todos!. Solo mirar el contador de visitas da vértigo. Admitámoslos, los niños y adolescentes de hoy en día son de algún modo, la “generación experimento tecnológico”, un fenómeno que a muchos padres les sobrepasa y a otros nos preocupa y nos mantiene ojo avizor, realistas del riesgo que corren y resignados la mayor parte del tiempo a un uso razonado del ordenador si no dolidos a veces por los errores que cometen en su aprendizaje o por lo que imaginamos que puedan cometer poniéndose en peligro. Merece la pena tomarse un tiempo para actualizarse en este asunto, porque es una parte obligada más, en la educación de estos nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos dentro de unas pocas décadas. Si van a salir a ese mundo virtual deberíamos reflexionar sobre cómo queremos que lo hagan. Personalmente me cuesta creer en recetas universales que sirvan para todos los padres porque cada núcleo familiar es un mundo y se rige por parámetros muy particulares, donde conviven criterios tan dispares como la madurez del menor o los miedos más ancestrales de cada padre. Para cada padre, la forma de abordar el asunto de Internet con sus hijos, será por tanto individual, específico y convendrá tener en cuenta, cómo es nuestra relación con ellos, nuestros hijos, además de cómo llevamos el asunto de las normas dentro de nuestra casa, cuanta intimidad estamos o no dispuestos a consentir, que grado de confianza o desconfianza estoy dispuesto a conceder etc.. Por ejemplo si pensamos que nuestros hijos tienen derecho a cierta cuota de intimidad, debemos recordar que nosotros tenemos también derechos además de responsabilidades sobre ellos y hacerlo compatible. Tampoco podemos ignorar que el tipo de uso que los adolescentes hacen de las tecnologías puede llegar a ser adictivo. Una taza de café para el adulto no es nociva pero cinco…empieza a alterar nuestro ritmo cardiaco y siete empiezan a decir que hace ver alucinaciones. Ya existen, estudios sobre las consecuencias de un uso prolongado del ordenador que no debemos ignorar y explicar a nuestros hijos. Pero hay también otros aspectos más sutiles pero extremadamente importantes que conviene no olvidar porque son aquellos que influyen decisivamente en el desarrollo emocional de nuestro hijo cuando se maneja en Internet por webs, chats, o redes sociales. Parémonos un segundo a cuestionarnos ¿Cómo está influyendo toda esta tecnología en ellos? Actitudes exhibicionistas, contemplativas, cotillas, pasivas, activas, exageradas, valientes, cobardes, amables, ineducadas, proporcionadas, inadecuadas, arriesgadas, mentirosas…unos victimas otros verdugos silenciosos, todas caben y son posibles de forma incluso más exagerada que en la vida real. Tal vez en nuestro afán de suponerlo todo no les hemos preguntado nunca por ejemplo lo más sencillo ¿Por que te gusta participar en una red social? ¿Qué esperas conseguir con ello? ¿Te parece que todo el mundo que está ahí es real? etc. Quizá debamos preguntar primero y sermonear después. En general estamos ya todos enterados de los peligros que tiene el quedar expuesto a merodeadores, pederastas, asesinos…y las alarmas sociales ya han sido activadas. Estremece recordar algunos casos aparecidos en la prensa. Pero el adolescente percibe el riesgo de una manera muy poco real más bien su tendencia es a tener un comportamiento arriesgado sin ser consciente. Este es desde luego un punto importante a recordar. Pero hay otros riesgos que debemos considerar importantes también porque pueden estar distorsionando la visión de lo que es o no correcto hacer cuando me relaciono en estas redes y me dirijo a otras personas o simplemente entro, observo, no participo pero hablo fuera de ellas, bien a veces o para injuriar o pelar a otros en ocasiones. Debemos tratar con firmeza de educar con una conciencia moral fuerte desde que son pequeños, antes de que sean capaces de encender un ordenador, de modo que cuando llegen a la adolescencia (y les pille desprevenidos) entiendan su importancia, en todos los ámbitos de la vida, los reales y los tecnológicos y sean capaces de distinguir lo que les perjudica o lo que les ayuda. Si ustedes han tenido acceso alguna vez a estos sitios de internet probablemente se hayan sorprendido por no decir escandalizado de cómo se expresan algunos de nuestros adolescentes y de algunas de las imágenes que cuelgan en ellos. Si se han mantenido al margen desde luego ignoran ese mundo y lo que está ocurriendo. Merece la pena si tiene hijos acercarse a él. Ahora bien no tiene sentido sojuzgar, cabrearse o buscar culpables (los amigos de su hijo, la sociedad, su propio hijo, o usted mismo). Tampoco evitar el uso de las redes de aquí a la eternidad (prohibir sin causa grave) por que forma parte de su realidad y su forma de relacionarse, el adolescente funciona unido a un grupo, y si eso de lo virtual no nos gusta a los padres, que se sientan descolgados y solos en su entorno, supongo que tampoco. Salvo en los estilos endogámicos de familia hiperprotectoras y educaciones un punto totalitarias, que deciden además vivir al margen de la actualidad y optar por la falacia de una seguridad ficticia la situación obliga a una reflexión. Lo que sí tiene sentido, ahora y siempre, es hablar con nuestros hijos, una y otra vez. Escuchar lo que tienen que decir. No con la pretensión de escrutar sus actos y creernos falsamente que lo sabemos todo sobre ellos solo por acceder a su mundo virtual. Incluso cuando hablamos con ellos no lo sabemos todo, ni lo que sabemos sea probablemente, exactamente como cuentan. Sino para acompañar y señalar caminos que les sean más seguros o menos temerarios, pero sobre todo para que no se creen la falsa idea de que es mejor contar a un desconocido como se sienten, que a sus propios padres. Para algunos padres el comportamiento de sus hijos en estos sitios podría ser una pista para ayudar a ese hijo y detectar desarreglos de crecimiento. Saber hasta el punto que podamos o consideremos adecuado qué hacen con su tiempo en la red es importante. (Y admitir que será difícil a partir de cierta edad, conocer todos los indicadores de peligro, también). Busque para ello el momento perfecto si es que lo hay, y las dosis oportunas en que debe pronunciarse sobre este tema. (la sobredosis y la desconfianza continuada, ya se sabe, mata cualquier relación) Si no nos mantenemos, ojo avizor cualquier niño bien educado y atendido durante su infancia puede adoptar actitudes aparentemente de poca importancia pero que a no muy largo plazo y si no hablamos con ellos con convencimiento, puede darles una falsa referencia de lo que esta bien y de lo que está mal. Puede suceder que esa conciencia moral que se deba hacia sí mismo y hacia la sociedad desaparezca, se diluya entre una masa de gente virtual y su virtual comportamiento. Debemos estar muy atentos al lenguaje que utilizan en la red, a la forma de expresarse y explicarles (son listos) el poco sentido que tiene hablar con chulería o improperios. Si ellos no hablan así normalmente (al menos no deberían), menos han de hacerlo en la red. Han de saber que el respeto es condición indispensable y que ni deben insultar, ni ser insultados por la red. Mentir, no está bien en la vida real y no lo está en la red.(aunque sí se deben omitir datos personales) Si no tomas alcohol, no es guay decir que el último fin de semana fue un pasada porque bebiste y estuviste en la siete donde viste a fulanito. Es bueno hacerles entender que esa imagen que ofrecen sobre sí mismos produce una distorsión que puede perjudicarles ahora y en el futuro. Respetarse así mismo es respetar a los otros. Por poner un ejemplo sencillo que puede darse entre usuarios de once años que mantienes sus primeros escarceos en la red. Hay una tendencia entre ellos que se propaga con aparente buena fe que consiste en que con la confianza que da ser amigo y casi como prueba de esa amistad, le participo de mi contraseña o le hago el favor y hablo desde su usuario, haciéndome pasar por él. Eso no está bien. Aunque la intención sea buena. Suplantar personalidades solo puede traer problemas y no puede ser una actitud tomada por corriente. Es normal que el niño inmaduro e inexperto, no pueda verlo de esta forma, por eso debemos señalarles el problema de esa actitud. En cuanto a la estética de las fotografías hay un nuevo lenguaje visual que es el que esta de moda ( y eso forma parte de la edad como lo forma la forma de pensar o hablar, la jerga, los grupos musicales, o la forma de vestirse) ahora bien, todo tiene límites y estaría bien que comprendiesen cuánto les perjudica ahora y en el futuro hacerse y colgar fotografías inapropiadas. En general Internet debería regirse por la misma regla de la correcta educación que en la vida diaria (aunque reconozco que en esta cada vez se encuentra menos gente con esa cualidad) y como en la vida no virtual, es importante que sepan que el hecho de que otras personas se comporten de un modo grosero no lo hace “normal” y no lo vuelve apropiado. Que los ataques e improperios hacia una persona los convierten en personas cobardes y populares solo para los descerebrados. Es imprescindible entender que en el momento que cuelgas una foto o texto, no hay marcha atrás y aunque un día te des de baja de ese sitio alguien en algún lugar del mundo o de tu propio entorno puede tener una copia en su ordenador y hacer un uso indebido de esa información. Existen reglas y debemos razonarlas previamente y transmitirlas a nuestros hijos con seguridad y firmeza. Reglas de seguridad en la red Reglas de comportamiento en la red Reglas de contenido (lo que visito lo que escribo) en la red. Tiempo de navegación. Hablemos y escuchemos a nuestros hijos y firmemos lo más parecido a un acuerdo amistoso, unas reglas según la edad y valores que consideremos. Pero sobre todo no dejemos en manos de nadie la educación de nuestros hijos. Los niños están ahí para ser corregidos en sus errores antes de ser reprendidos, pero si desde luego su niño fuese uno del genero “incapaz” y me refiero poco dado a corregir su actitud pese a haber sido amonestado, pida ayuda porque la personalidad de su hijo y por tanto su futuro sostenimiento en esta sociedad compleja e incierta, está en juego. El riesgo que corren algunos padres de mirar hacia otro lado es demasiado alto para un ser tan preciado y único. Actuemos como padres y asumamos todos los retos que nos tengan que venir. Y todo y sobre todo por ese vínculo de amor que nos ha de unir a ellos. Quiero pensar que estas generaciones experimento saldrán airosas y no quedarán por siempre atrapadas en los peligros de la red. No lo demore y actúe rápido, porque cada día para un adolescente o un niño es importante. Luego cruce los dedos por que incluso tratando de crear un escenario favorable, siempre habrá algo que se nos escape y nunca podremos protegerlos todo lo que nos gustaría. Cuantos más seamos los que hablamos y educamos con compromiso a nuestros hijos mejor será para ellos el ambiente social en el que se desenvuelvan, sumemos fuerzas, porque podemos conseguirlo, porque debemos conseguirlo. Que esta generación G.e.t. salga airosa del reto que en ese sentido tiene por delante, depende en gran medida de nosotros, los adultos y de nuestra unión colectiva y virtual. Pongámonos en movimiento unos pocos y enseguida algo empezará a cambiar...tal vez por todo el mundo. Porque si educar ha sido siempre un reto elevado, adaptarse a los tiempos no lo es menos. Porque aún teniendo al mejor hijo junto a nosotros la influencia exterior que reciben es superior a ningún otro periodo de la historia y porque nunca fue fácil crecer y hacerlo todo bien. Como tampoco lo fue nunca ser Padre y ganarse el cargo por mérito propio. Creo que podemos y debemos presentar a nuestros hijos la mejor herramienta educativa, nuestro propio ejemplo.

22,30h en un descanso, la adolescente deja el libro de ciencias sobre la mesa y se apresura nerviosa a encender el ordenador. Hoy es un día de excepción y un ritual de este día que la llena de emoción, es "entrar" en el tuentí a visulizar los menanjes que sus amigas y conocidos le han dejado en la red justo hoy, el día de su dieciseis cumpleaños. Su exclamación lo dice todo. Debe ser algo bueno por su sonrisa. Ríe y en voz baja dice algo parecido a esto: diez collages, veinte privados, siete fotos, e incontables mensajes. Vuelve a reir, los mesajes de sus amigas son largos y cariños. Al cabo de un rato cuando el subidon va de bajada se percata de que tiene mucho que leer y contestar. Se agobia. Mañana hay colegio y quiere agradecer las palabras que le llegan. Palabras extremas, emocionales, púrpuras, palabras que la ahogan y le arrancan lágrimas y carjadas, que le traen recuerdos de cuando eran niñas donde toda preocupación era ver quien se ponía en el medio en el baile o hacia de madre.

Sus manos van por el teclado como nunca lo haran las mías ni habiendo pasado por una academía. Los dedos vuelan ágiles, locos, cansados, felices, por el teclado. Si fuera música, su tic toc, sería una melodia alegre y siempre insuficiente.

Es diez de mayo del año dos mil once. Lo virtual parece tan real ahora en el brillo de esos ojos, que dudo donde está la difencia. Son las redes sociales sí, y aunque no sea mi mundo es sin duda parte del suyo. Recuerdo el vértigo que me sigue dando a veces no saber...cuando se conecta, pero hoy, hoy solo puedo agrader a la red este regalo de cumpleaños.

Yes, we can!

INGLÉS a la carta

Come and enjoy yourself!

Aprende vocabulario inglés de una forma entretenida.

Tarjetas interactivas que nos ayudan a avanzar.

"Me gustó la web quizlet, y enseguida me animé a preparar material para mi propio aprendizaje. Si quieres mejorar tu vocabulario y no tienes tiempo de preparar tu propio material, puede que este sitio te interese. Ve a "Sets" en Come and enjoy yourself!"

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"Gacela" (Lux)